DENTRO DE LA CONSTITUCIÓN TODO, FUERA DE ELLA NADA
Coordinadora Simón Bolívar
El Pueblo Soberano de la República Bolivariana de Venezuela, en ejercicio de su autodeterminación y en estricto apego a los principios rectores de nuestra Carta Magna, levanta su voz con profunda indignación, fuerza revolucionaria y espíritu antiimperialista. A través de este instrumento jurídico y político, denunciamos y repudiamos categóricamente la sistemática y flagrante agresión armada, económica y territorial perpetrada por el gobierno imperialista de los Estados Unidos de Norteamérica y sus servicios de inteligencia foráneos contra nuestra patria
Invocando el ideario emancipador de nuestro Libertador Simón Bolívar, quien nos enseñó que «la soberanía del pueblo es la única autoridad legítima de las naciones», y manteniéndonos firmes en la doctrina bolivariana que rechaza toda tutela extranjera, exponemos ante los pueblos del mundo y las instituciones del derecho internacional los hechos delictivos que pretenden devolver a la humanidad a la era de la barbarie:
I. Incursión Armada, Violación al Espacio Aéreo y Doctrina Colonialista
Denunciamos formalmente el acto de guerra ejecutado el pasado 3 de enero, el cual constituyó una incursión ilegal y una violación directa a nuestro espacio aéreo y territorial. Este acto representa una transgresión flagrante al Artículo 11 de nuestra Constitución, el cual establece la soberanía plena de la República sobre los espacios continental, insular, lacustre, marítimo y aéreo, así como un atropello al principio de no intervención consagrado en la Carta de las Naciones Unidas.
Repudiamos asimismo el despojo y saqueo descarado de nuestro petróleo y recursos energéticos, impulsado por el ejercicio ilegal y coercitivo de la embajada de los Estados Unidos. Esta agresión económica busca doblegar la voluntad popular y someter a la República Bolivariana de Venezuela a los intereses del capital transnacional, pretendiendo borrar nuestra independencia para convertirnos de facto en una colonia —en la estrella número 51 de la bandera norteamericana—. Esta pretensión vulnera el Artículo 1 constitucional, que declara como derechos irrenunciables de la Nación la independencia, la libertad, la soberanía, la inmunidad y la autodeterminación.
II. Terrorismo de Estado, Violación de Derechos Humanos y Desprecio al Debido Proceso
La barbarie de los servicios de inteligencia extranjeros ha escalado a niveles criminales mediante el uso de la fuerza desmedida, ejecutando ataques armados planificados en nuestra propia tierra que violan de forma directa los Derechos Humanos y el ordenamiento jurídico nacional:
Masacre en Nuestras Costas: El cobarde ataque perpetrado contra 63 lanchas, que ha cobrado la vida de 202 compatriotas, constituye un crimen de lesa humanidad y una violación gravísima al Derecho Internacional Humanitario.
Ejecuciones Extrajudiciales por Drones: Denunciamos el atroz asesinato de un ciudadano venezolano mediante el uso de drones en el estado Bolívar. Un operativo extranjero que actuó en suelo patrio como tribunal, juez y verdugo.
Inexistencia de la Pena de Muerte y el Debido Proceso: El Artículo 43 de nuestra Constitución establece de forma tajante que «el derecho a la vida es inviolable. Ninguna ley podrá establecer la pena de muerte, ni autoridad alguna aplicarla». Asimismo, el Artículo 49 constitucional garantiza el debido proceso y el derecho a ser juzgado por jueces naturales bajo las leyes de la República. El imperio norteamericano ha pretendido instaurar de facto la pena de muerte en nuestro territorio, asesinando a ciudadanos sin juicio y sin defensa, desconociendo por completo nuestra legislación.
III. El Quiebre del Orden Global: El Espejo de una Práctica que Conduce a la Barbarie
Esta agresión contra Venezuela no es un hecho aislado; responde a una doctrina global de desprecio por la legalidad y la soberanía de los pueblos. La diplomacia de las potencias hegemónicas se ha reducido a la guerra, la invasión y el saqueo.
Frente a la interrogante de si es admisible que grandes potencias —como en el caso de las acciones de la Federación de Rusia bajo el presidente Putin en Ucrania— puedan invadir, anexar territorios por las armas y apoderarse de los recursos naturales de naciones soberanas, la respuesta de la izquierda revolucionaria y antiimperialista debe ser una sola y coherente: No.
El derecho internacional no puede ser selectivo ni de conveniencia geopolítica:
«La soberanía y la integridad territorial de todas las naciones deben ser sagradas. Si el mundo permite que la fuerza sustituya al derecho, que la invasión reemplace a la diplomacia y que el saqueo de recursos sea la norma de la política exterior, estaremos normalizando el colonialismo en el siglo XXI.»
El mundo y los pueblos libres tienen la obligación histórica de reaccionar de manera contundente. No se puede callar ante la agresión norteamericana en el Caribe, como tampoco se puede convalidar el quebrantamiento de las fronteras en Europa Oriental. Ambas realidades se alimentan de la misma lógica de fuerza que la doctrina bolivariana condena desde su origen.
La República Bolivariana de Venezuela es y será irrevocablemente libre e independiente. Ninguna potencia imperial lograra colonizar la patria de Bolívar. Exigimos el cese inmediato de las hostilidades, el respeto irrestricto a nuestra soberanía, el acatamiento de las normas internacionales y el fin de la impunidad con la que operan los servicios de inteligencia foráneos.
Advertimos a los enemigos de la patria que la Revolución Bolivariana defenderá con base en el derecho, el patriotismo y la movilización popular cada centímetro de su territorio y la dignidad de su pueblo.
¡Dentro de la Constitución todo, fuera de ella nada!
¡Viva la soberanía e independencia de la Patria Bolivariana!
¡Abajo el intervencionismo imperialista y el retorno a la barbarie!
Coordinadora Simón Bolívar
Dado en la República Bolivariana de Venezuela, a los dieciocho días del mes de junio de 2026.