….para borrar a Franco y a Borbón …..Países y ciudades que cambiaron sus nombres, mientras España rebautiza sitios públicos..


Por: Reinaldo Bolívar 

En la búsqueda de la consolidación de su identidad nacional, o de borrar un pasado ajeno y vergonzoso de varios países, hasta han cambiado sus denominaciones oficiales o han desterrado motes que hacen alusión a la colonización o dictaduras.

En esta entrega incluimos algunos países, ciudades que lo han hecho; debates para el cambio; el cómo los africanos vienen retirando estatuas coloniales y el paradigmático caso de España, la que renombró a todos los sitios de nuestra Abya Yala, pero que ahora, legalmente viene haciendo una verdadera revolución cambiando las denominaciones a cientos de lugares relacionados con Franco y ¡Sorpresa!, con el el rey emérito, ahora sin méritos, Juan Carlos. Esta vez nos ocupamos, parcialmente, de varios casos mundiales, próximamente, seguimos con Venezuela.

En África:

Ghana. Este era el nombre de la gran cultura africana del siglo XIII. Fue colonia británica en el siglo XIX con el nombre de Costa de Oro, por las grandes cantidades de ese mineral. En 1957, se independiza y toma el nombre de Ghana.

Malí. La otra gran cultura de África Occidental, fue colonia francesa en el siglo XIX, con el nombre de Sudán Francés. Se independizó en 1960 y adopta el significativo nombre que significa tierra de reyes.

Burkina Faso: Ex colonia francesa que se independizó en 1966 con el nombre de Alto Volta, pero en 1984 pasó a llamarse, por propuesta de Tomás Sankara, Burkina Faso, que significa «tierra de la gente digna».

Benín: Fue el Reino de Dahomey y fue colonia francesa. En 1975, adoptó el nombre Benín, por el golfo sobre el que se recuesta, entre las motivaciones estaba el nombre dado por Francia que solo identificaba a una etnia de las muchas existentes.

República Democrática del Congo: Ex colonia belga, se declaró independiente en 1960. De 1971 a 1997 el nombre oficial fue Zaire, por decisión del dictador Mobutu Sese Seko. Pero cuando Laurent Kabila llegó al gobierno volvió la denominación anterior en alusión al Río Congo y a los pueblos originarios

Zambia y Zimbabue: Surgieron de la ex Rodesia, una colonia cuyo nombre se debía al empresario y colono británico Cecil Rhodes. Por un tiempo fueron Rodesia del Norte y Rodesia del Sur, y cuando se independizaron se convirtieron en Zambia (1964) y República de Rodesia (1965). En 1980, este último país pasó a ser Zimbabue, en homenaje a la espléndida cultura del Gran Zimbabue, que hizo vida en esos territorios.

Esuatini: «Tierra de los suazi», es uno de los últimos cambios, de abril de 2018, en coincidencia con el 50º aniversario de Suazilandia. La decisión fue del rey Mswati III, que argumentó que quería sacar de la denominación el sufijo inglés «land». Otras ex colonias habían adoptado decisiones similares antes (Togolandia es ahora Togo y Bechuanalandia es ahora Botswana). Los ingleses acostumbraban dar el sufijo «land» a los territorios invadidos.

En Asia

Sri Lanka: Era llamado Ceilán aún durante las invasiones de Portugal y Gran Bretaña. En 1972, cambió su nombre a Sri Lanka, su denominación originaria.

Indonesia. A partir del siglo XVI, el país fue colonia de Países Bajos con el apelativo de Islas Orientales Neerlandesas, cuyo territorio abarcaba Sumatra y las islas adyacentes, como Java y Madura. En 1949, el país se declara soberano y toma el nombre de Indonesia.

Dos países, por esos lares, debaten un nuevo nombre: Filipinas, aunque no ha mudado de nombre, en la actualidad hay un gran debate propuesto por su presidente que sostiene que Filipinas hace honor a Felipe II, el rey español colonizador en 1543. En el ambiente está el nombre de Maharlika. En el Pacifico Sur, las Islas Cook quieren dejar de llamarse como el capitán inglés James Cook. El apellido Cook le fue impuesto en 1835, y según los objetivos de un comité sobre el tema, la nueva denominación va a reflejar la herencia del país, su gente y sus creencias más extendidas.

Europa

En 2019, Holanda varía su nombre oficialmente a Países Bajos. Por su parte Macedonia, una de las viejas repúblicas de Yugoslavia, por acuerdo con Grecia, donde hay una provincia con el apelativo de Macedonia, y luego de un referendo, pasó a denominarse Macedonia del Norte.

La República Checa, desde 1993, tras separarse un año antes de Eslovaquia -con la que conformaba Checoslovaquia-, informó a la ONU que desde mayo del 2016 adopta la versión de República Chequia.

Ciudades que han cambiado de denominación

Algunas grandes ciudades han variado también sus nomenclaturas con San Petersburgo que durante la era soviética se llamó Leningrado y luego de la disolución de la URSS, recuperó su mote original. Yakarta, capital de Indonesia, se llamó por 300 años Batavia, por voluntad de los colonizadores holandeses. Estambul, fue el rotulo que en 1923, reemplazó al milenario romano de Constantinopla. La capital de la RD Congo se llamaba, por imposición del rey belga, Leopoldville, en 1966 pasa a ser reconocida como Kinshasa. Fort Lamy, identidad de un invasor francés, era el nombre de la capital de la República de Chad en África, en 1773, pasó a llamarse Yamena; también un explorador portugués, Lourenço Marqués, le pusó su nombre a la capital de Mozambique, que desde 1976 tornó a denominarse con el título bantu de Maputo. El pueblo de Zimbabue cambió su apodo al país, y a su capital Salisbury (apellido de un márquez inglés), desde 1982 se llama orgullosamente Harare.

Nos damos cuenta, del gran ego de aquella poderosos de ponerle sus identidades a las ciudades que iban invadiendo, decapitando los motes originarios y tan significativos que las poblaciones daban a sus localidades.

Estados Unidos de América

Este país, cuya denominación evoca al de Reino Unido de Gran Bretaña, tiene varias ciudades que han cambiado sus nomenclaturas. Así mismo ha cambiado ocho veces la capital, de Filadelfia, hasta Washington DC. Contrario a lo que pueda pensarse, por la gran genocidio indio cometido en esas tierras, varios de los estados de la unión llevan nombres indigenas desde su fundación como Chicago, Ohio, Minesota, Kansas, entre otros.

El caso más emblemático de rebautizo fue el de Mirville, que pasó a llamarse Mira Loma para no seguir siendo identificada como la ciudad donde ocurrían secuestros y asesinatos a mansalva.

Tras las recientes protestas en EEUU, la alcaldía de Washington cambió el rotulo de la calle 16, frente a la Casa Blanca, al del movimiento antiracista «Black Lives Matter» («Las vidas negras importan»).

México quiere quitarse el «Estados Unidos»
Recientemente, un diputado de Morena Juan Martínez Flores presentó una iniciativa para cambiar el nombre oficial del país por «México», en vez de «Estados Unidos Mexicanos», y por ende, el de la Constitución Política. Entre otras razones, expuso que «en esencia, al ser nuestro país una república bajo un pacto federal, representativa y soberana, justamente México es el nombre que le da sentido y esencia a nuestra nación «estados unidos», viene de 1917. México se llama oficialmente «Estados Unidos Mexicanos». Se ha llamado Virreinato de la Nueva España, América Mexicana,, Imperio Mejicano, Nación Mejicana, República Mexicana.

En África las estatuas han caído

Mucho antes de la oleada de estatuas de genocidas, esclavistas, traidores a sus naciones, que los pueblos derriban por el mundo, sin importar el país, los africanos, desde los años 1960, vienen retirando estos monumentos y nombres en un gran esfuerzo de descolonización de la memoria histórica.

En Camerún derribaron una escultura del general francés Philippe Leclerc, de la Segunda Guerra Mundial, que fue enviado por Charles de Gaulle a reclutar africanos como carne cañón. La escultura de Louis Léon César Faidherbe, gobernador del Senegal francés entre 1854 y 1865, fundador del imperio colonial de Francia en África, fue derribada.

Mozambique se deshizo de varios símbolos de colonización tras independizarse de Portugal. Las esculturas fueron retiradas y colocadas en un parque museo en la capital de Maputo, para que las nuevas generaciones conozcan a quienes ocasionaron tanta barbarie. Se actuó con respeto, si el gobierno de Portugal quería llevarse alguna de esas esculturas, podía hacerlo. No lo hizo. Mozambique se deshizo de muchas estatuas, apodos de calles y otros símbolos de la dominación colonial tras obtener su independencia en 1975.

Revolución de los nombres en el Reino de España

En 2017, en Madrid, 52 calles cambiaron de nombre, en aplicación de la Ley de la Memoria Histórica. Y para 2020, el inventario de calles y lugares que recordaban a Franco y sus oficiales está por el orden de los 2000, cuyas denominaciones ya empiezan a tener otras nomenclaturas

Abajo el Rey Juan Carlos

Según el INE, en España hay al menos 637 calles, plazas, avenidas, parques o entornos similares con el nombre «Rey Juan Carlos, Juan Carlos I, Juan Carlos de Borbón. Luego de los escándalos del rey emérito varios municipios han comenzado a quitar las insignias y recuerdos del rey de todos los lugares públicos. Barcelona, lleva la batuta en esta iniciativa: Ahora se ven noticias como estas:

El Ayuntamiento de Barcelona ha aprobado cambiar el nombre de la avenida del Príncipe de Asturias, que delimita los barrios de Sant Gervasi y Grácia, y que ahora pasará a llamarse Riera de Cassoles. El gobierno municipal decidió retirar del parque el nombre y el busto de Juan Carlos Borbón y toda referencia a su figura en edificios e instalaciones municipales. Se espera un cambio de nombre de la Universidad Rey Juan Carlos (URJC). 40 mil personas han firmado para ello. En Santiago de Compostela en Galicia, Logroño en La Rioja o Leganes, en Madrid, se están dando estos nuevos bautizos.

Los españoles se han apoyado en un marco legal regional y nacional. El siguiente es el artículo 15 de la Ley de la Memoria Histórica de España que ha ocasionado que casi 2000 espacios públicos nombrados en la dictadura franquista sean rebautizados:

Las Administraciones públicas, en el ejercicio de sus competencias, tomarán las medidas oportunas para la retirada de escudos, insignias, placas y otros objetos o menciones conmemorativas de exaltación, personal o colectiva, de la sublevación militar, de la Guerra Civil y de la represión de la Dictadura.

Hemos querido referirnos a España que aún debe a nuestra América Abya Yala el pedir perdón por el gran genocidio contra la humanidad y los valores culturales de nuestros pueblos. Un daño que además debe repararse.

Es un sentimiento global. Los pueblos rechazan homenajear a los que le hicieron daño, pero sobre todo por su identidad nacional, tan importante para la plenitud soberana y espiritual de las naciones. Educación formal e informal, así como un marco legal que guíe estas legítimas aspiraciones se hace necesario. Prometemos una próxima entrega de esta investigación.

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