Simón Bolívar

Qué no se ha dicho de Bolívar,
de Simón,
cuánto de su gesta,
hazañas y proezas
no se ha escrito…
pero hoy quiero verlo
de manera distinta,
desde otro ángulo,
desde otro enfoque.
No el que
me enseñaron en la escuela,
no el ser único e insólito
que habita los libros
y las academias,
no el irrepetible
que nunca volverá…
Más allá
del héroe encumbrado,
de los panteones
y de las estatuas
pedestres o ecuestres,
quiero acercarme
a un Simón
de carne y hueso,
a un Simón
tan humano
como posible…

Rescato al Bolívar
que se exigía,
el que ensució
sus pantalones blancos,
el que embarró
sus botas negras,
el que castigó
sus glúteos sin descanso.
No hubo un Bolívar perfecto,
inmaculado,
así no somos los humanos;
busco al Bolívar que invitó
a mover montañas
piedra a piedra,
el que aprendió perdiendo,
el que aprendió luchando,
el que estando solo
estaba y se sentía
acompañado,
el que veía luz
en las cenizas quemadas,
el que divisaba fuego
en la fragua abandonada,
el que conseguía senderos
donde no había caminos,
el Bolívar de errores
(Miranda, Piar, Puerto Cabello,
Primera y Segunda Repúblicas…)
y aciertos
(la derrota del Imperio, sus derivados
y rebrotes);
el que encontraba
centralidad en los bordes
extraviados,
el que emergió
de resultados adversos
y del agobio de los naufragios,
el que se soltó
de su estrato social
y se ató
con los campesinos,
con los negros,
con los pardos,
con los indígenas,
con los artesanos,
con los “patas en el suelo”,
con sus soldados y oficiales;
el que aprendió con ellos
a enterrar los prejuicios de su clase
y los espejismos del coloniaje,
peste bicéfala
de sumisos descerebrados.
Que con la opresión
no se discute,
que con la injusticia
no se dialoga,
que con el vasallaje y el despojo
no se convive,
que el respeto y la dignidad
no se mendigan…

Cuántas batallas,
cuántos detalles,
cuántas llanuras,
cuántos ríos,
cuántas montañas,
cuánto sudor,
cuánto dolor,
cuánta sangre,
cuánta voluntad,
cuánta intensidad y pasión
alimentó su tenacidad,
su convicción metálica
cuando la realidad era avasallante…
con éste Simón
es con el que me quedo,
con éste Simón,
el determinado,
el que habló
cuando reinaba el silencio,
el que buscaba
y encontraba la unidad
pese a las divisiones;
el de los Manifiestos constructivos,
fértiles y fecundos,
el de los pensamientos
y acción colectiva,
el que se levantaba
rebelde de las derrotas,
el del coraje
antes los poderosos,
no el de bronce estático,
no el acartonado
o papel mojado,
no el de los discursos
de los notables,
mucho menos
el de la moneda depreciada
y despreciada…

Yo me quedo con
el Bolívar semilla,
el Bolívar palpitando,
el Bolívar germinado,
el Bolívar atrevido,
el Bolívar que nos emplaza,
el Bolívar que espolea y aguijonea,
el Bolívar que despierta,
el Bolívar en nosotros,
el Bolívar venidero…

Humberto Rojas D.
27-10-2026