Operación Al-Khalil demuestra que «la Resistencia vive y no está dispuesta a ceder territorio al sionismo»

AHMAD AL JA´ABA HAMOUDA AL JAÁBA

Resumen de Medio Oriente, 25 de octubre de 2026.

En un comunicado de la organización Samidoum, que practica la solidaridad con los prisiones palestinos, se informa que quienes realizaron la reciente operación en Al-Khalil (Hebrón) fueron los ahora mártires Hamouda al-Ja’aba y Ahmad al-Ja’aba, que «atacaron en el puesto de control militar de Farsh al-Hawa —impuesto sobre territorio palestino-, en la Cisjordania de la Palestina ocupada—, la cual resultó en dos muertes confirmadas y varios heridos entre las fuerzas de ocupación sionistas».

Según informa Samidoum: «Ahmad al-Ja’aba era un prisionero liberado que pasó cerca de dos años en la prisión de Ofer antes de ser puesto en libertad en mayo de 2025. Su participación en esta operación demuestra, una vez más, que a pesar de la brutal tortura, la hambruna y los abusos contra los prisioneros palestinos en las cárceles sionistas —especialmente tras la operación «Inundación de Al-Aqsa»—, la voluntad del pueblo palestino de resistir y alcanzar su libertad permanece intacta y firme. De hecho, la política de tortura y abuso, promocionada ante la opinión pública sionista, ha fracasado rotundamente a la hora de «disuadir» al pueblo palestino y a su Resistencia, así como en su intento de quebrantar la voluntad de los prisioneros».

Según plantea el comunicado de la organización solidaria con los presos palestinos: «La operación en al-Khalil supuso una clara derrota para la doctrina de seguridad del régimen sionista y para su propaganda, la cual sostenía que, mediante la tortura, el encarcelamiento masivo, el desplazamiento forzado, los ataques de colonos paramilitares y el terrorismo de Estado, habían logrado suprimir y destruir la Resistencia en Cisjordania. A través de esta operación, que sacudió los cimientos de la ocupación, los dos mártires enviaron un mensaje contundente al régimen sionista; a su propio pueblo y comunidad —que enfrentan la ocupación, detenciones masivas, la violencia de los colonos, asesinatos, genocidio y una humillación diaria—; y a sus queridos y firmes prisioneros —quienes soportan torturas, abusos físicos y psicológicos, hambruna y otras formas de sufrimiento—: la Resistencia permanece invicta y profundamente arraigada en su base popular, de la cual surgirán nuevas generaciones de jóvenes, hombres y mujeres, que tomarán los fusiles de la Resistencia para defender su tierra y a su pueblo hasta lograr la liberación total».

Termina la declaración de Samidoum, con dos frases laudatorias para los caídos en combate: «Gloria a los mártires, con sus rostros radiantes de luz, cuyos nombres han quedado inscritos en los registros de la eternidad. Gloria a aquellos cuyos restos son acogidos por la tierra, cuyos rostros adornan nuestros muros y cuya memoria perdura en nuestros corazones y en nuestras acciones».