ILICH RAMÍREZ SÁNCHEZ: EL DERECHO A LA DIGNIDAD, A LA ATENCIÓN MÉDICA Y A NO SER OLVIDADO

Un llamado humanitario a la solidaridad internacional

Uppsala, Suecia, 27 de octubre de 2026.
Caracas, Venezuela, 27 de octubre de 2026.

La situación de salud de Ilich Ramírez Sánchez, encarcelado en Francia desde hace más de tres décadas, exige hoy una reflexión profundamente humana y una respuesta solidaria que no puede seguir postergándose.

Recientemente hemos recibido una comunicación directa de su abogado defensor, Maître Bernard Ripert, quien nos ha informado de un grave deterioro de su estado de salud. Según sus palabras, Ilich padece Alzheimer y el pronóstico es pesimista. También nos ha señalado que la justicia francesa todavía no ha resuelto su solicitud de liberación.

Estas informaciones, provenientes de quien conoce directamente su situación jurídica, nos producen una profunda preocupación. No disponemos de un informe médico completo, por lo que corresponde actuar con responsabilidad y evitar especulaciones. Sin embargo, la gravedad de lo comunicado es suficiente para reclamar atención, sensibilidad y una respuesta judicial oportuna.

¿Existe una posibilidad de cumplir la pena fuera de prisión?

La legislación francesa contempla mecanismos excepcionales de suspensión de la pena por razones médicas, cuando se acreditan determinadas condiciones graves de salud.

El artículo 720-1-1 del Código de Procedimiento Penal francés establece esa posibilidad cuando existe una enfermedad que compromete el pronóstico vital o un estado de salud física o mental duraderamente incompatible con la detención, sujeto a evaluación médica y decisión judicial.

Por tanto, existe una vía jurídica que el abogado Ripert puede valorar y utilizar según las circunstancias del expediente. Esto no significa que la medida esté garantizada ni que conozcamos el contenido exacto de su solicitud. Una eventual residencia fuera de prisión, con condiciones de control y atención médica, dependerá de lo que determine la autoridad judicial.

Nuestra esperanza es que las instituciones francesas examinen con la debida urgencia y humanidad las condiciones actuales de Ilich, sin que su pasado judicial anule sus derechos fundamentales como persona enferma.

La justicia no puede ser indiferente a la enfermedad, a la vejez ni a la dignidad humana.

La solidaridad es la ternura de nuestros pueblos

Deseamos expresar otra preocupación que nos acompaña desde hace tiempo.

La solidaridad con Ilich no puede continuar siendo patrimonio exclusivo de un círculo muy reducido de personas, por más legítima y valiosa que haya sido su dedicación durante todos estos años.

No pretendemos disputar protagonismos, desconocer esfuerzos anteriores ni interferir en la labor de sus representantes legales o familiares.

Por el contrario, creemos que es necesario abrir espacios de comunicación y cooperación para que quienes sinceramente desean contribuir puedan hacerlo de manera responsable, respetuosa y transparente.

La solidaridad no se debilita cuando se comparte. Se fortalece.

Su situación merece despertar la sensibilidad de organizaciones humanitarias, juristas, defensores de los derechos humanos, compañeros y amigos de diferentes países, sin que ello implique convertir su enfermedad en un espectáculo mediático ni vulnerar su intimidad.

Nuestra solicitud de visita a la prisión de Poissy

Desde Suecia, en nombre de nuestra red de solidaridad RESOLVER, y desde Caracas, con la Coordinadora Simón Bolívar, hemos dirigido una comunicación a la dirección de la Maison centrale de Poissy, solicitando información sobre la posibilidad de realizar una visita estrictamente humanitaria y amistosa.

Ya el compañero José Sánchez tuvo la oportunidad de visitar a Ilich en marzo de 2018. Hoy, ante las preocupantes noticias recibidas, quisiéramos que se volvieran a encontrar, si su estado de salud lo permite y, fundamentalmente, si él desea y acepta esa visita.

Estamos a la espera de la respuesta de la administración penitenciaria francesa.

También hemos solicitado al abogado Ripert que, dentro de sus posibilidades, nos mantenga informados sobre las novedades relevantes de su situación procesal y nos indique si considera conveniente una nueva visita.

No buscamos privilegios ni excepciones arbitrarias. Pedimos humanidad, información dentro de los límites legales y la posibilidad de acompañar a una persona cuya salud atraviesa un momento especialmente delicado.

Que la indiferencia no se convierta en otra condena

Más allá de las posiciones políticas, las controversias históricas y las decisiones judiciales, existe un principio que debería unirnos: ninguna persona privada de libertad pierde su derecho a la dignidad, a recibir atención médica adecuada y a ser tratada con humanidad.

Nuestra preocupación no pretende borrar la historia ni desconocer el sufrimiento de otras personas. Se concentra en una cuestión urgente y concreta: las condiciones en que un ser humano gravemente enfermo afronta sus últimos años de vida.

Esperamos que la justicia francesa examine con prontitud la solicitud presentada por su defensa y que se adopten las medidas médicas y humanitarias que correspondan.

A quienes han acompañado a Ilich durante tantos años, les extendemos nuestra disposición a colaborar, sumar esfuerzos y compartir información verificable, siempre con respeto a su voluntad y a su intimidad.

Porque la solidaridad auténtica no exige exclusividad. Exige sensibilidad, compromiso y presencia.

Ilich ya ha pasado más de tres décadas privado de libertad.

No merece otro castigo: el de nuestro olvido.

José Cheo Sánchez
RESOLVER – Red de Solidaridad
Uppsala, Suecia 🇸🇪

Juan Contreras
Coordinadora Simón Bolívar
Caracas, Venezuela 🇻🇪