El conteo sitúa en cabeza al centroizquierda, con 176 escaños frente a los 173 de la derecha. El Partido Socialdemócrata gana las elecciones, mientras la ultraderecha retrocede y se ve superada por los conservadores

Estocolmo – 13 SEPT 2026 – 20:08
ACTUALIZADO:14 sept 2026
El Partido Socialdemócrata ha ganado las elecciones parlamentarias celebradas este domingo en Suecia y el bloque de la izquierda se impone con una mínima ventaja sobre el de la derecha, con casi el 95% del voto escrutado. La formación liderada por la ex primera ministra Magdalena Andersson obtiene el 28% de los apoyos y el bloque progresista suma 176 escaños, uno más de los necesarios para alcanzar la mayoría absoluta. Los partidos de la derecha, tras cuatro años en el poder, pierden tres escaños y se quedan en 173. No obstante, la ventaja es de apenas 28.000 votos, con al menos 200.000 papeletas aún por contabilizar. La ultraderecha, que alcanzó la segunda posición en 2022, retrocede y es superada por los conserva
Elecciones generales en Suecia
Escaños obtenidos con el 94,7% escrutado
Bloque de izquierdas
176 escaños
175
Mayoría absoluta
Partido Socialdemócrata (100)
Liberal (19)
Izquierda (25)
Demócratas de Suecia (62)
Medio Ambiente (22)
Cristiano Demócrata (22)
Centro (25)
Conservador (70)
Fuente: Autoridad Electoral de Suecia. / EL PAÍS
El escrutinio no se completará hasta el miércoles o el jueves, cuando se contabilicen los votos en el extranjero y una parte del voto anticipado.
Desde finales de 2023, las encuestas concedían a los cuatro partidos de la oposición —los socialdemócratas, Los Verdes, La Izquierda y el Partido del Centro— una cómoda ventaja, pero en la recta final de la campaña la brecha se redujo vertiginosamente y dos de los sondeos publicados el viernes pronosticaban un empate técnico.
Andersson, jefa de Gobierno entre 2021 y 2022 y la primera mujer en ocupar el cargo en Suecia, perdió el poder en los comicios de hace cuatro años por un estrechísimo margen. A pesar de que los socialdemócratas fueron los más votados —como ha ocurrido en cada elección parlamentaria en el país escandinavo desde 1917—, los partidos de la derecha sumaron 176 escaños frente a los 173 del bloque de centroizquierda.
Los conservadores, los cristianodemócratas y los liberales formaron una coalición de gobierno tras alcanzar un acuerdo con los ultraderechistas de Demócratas Suecos, que pese a no haber formado parte del Ejecutivo, lo ha respaldado estos cuatro años en el Parlamento. Los ultras, liderados por Jimmie Akesson, subrayaron hace unos meses que, en caso de que las derechas volvieran a sumar una mayoría absoluta, exigirían entrar en el nuevo Gobierno. El primer ministro, el conservador Ulf Kristersson, se ha mostrado dispuesto a ello durante la campaña e incluso les ha ofrecido públicamente la cartera de Inmigración.
“Aún no hay nada claro”, recalcó Kristersson ante los medios de comunicación ya entrada la madrugada del lunes. “O tendremos una mayoría por la mínima, o nos faltará un escaño”, añadió el primer ministro.
“Si los resultados se mantienen, Suecia tendrá un nuevo Gobierno, pero tenemos que esperar a que se haya contabilizado cada uno de los votos”, declaró, por su parte, Andersson en una breve comparecencia al filo de la medianoche.
Tras votar este domingo en Nacka, en la periferia de Estocolmo, la líder socialdemócrata dijo a los medios de comunicación que “ahora le corresponde al pueblo sueco decidir qué rumbo debe tomar nuestro país”. Andersson, de 59 años, contrapuso después dos posibles escenarios de futuro: “¿Debemos tener un Gobierno totalmente dominado por Demócratas Suecos, algo que nunca ha ocurrido antes? ¿O debemos tener un Gobierno encabezado por mí, que llevará a Suecia hacia un nuevo espíritu de cooperación?”.
En un país donde las 46 mayores fortunas acumulan tanta riqueza como el 75% de la población, según Oxfam, Andersson ha centrado buena parte de su campaña en subir los impuestos a la banca y a las rentas más altas para reforzar el Estado del bienestar. Durante este mandato, el bloque derechista ha endurecido la legislación migratoria hasta convertirla en una de las más estrictas de la Unión Europea. La líder socialdemócrata ha reiterado que la mantendrá si vuelve a gobernar. Sin embargo, ni La Izquierda ni Los Verdes se muestran a favor de seguir con una política migratoria tan dura.

Los socialdemócratas obtendrán un resultado peor que el cosechado en 2022, cuando obtuvieron el 30,3% de los apoyos. Sin embargo, sus probables socios (los centristas, La Izquierda y Los Verdes) logran un apoyo ligeramente mayor que hace cuatro años.
En el bloque de la derecha, los conservadores suman prácticamente una quinta parte de los votos y superan a la extrema derecha, que retrocede del 20,5% obtenido en 2022 al 17,5%. Los cristianodemócratas y los liberales logran un resultado mejor que el de los últimos comicios, con alrededor del 6% de los sufragios. Hasta la semana pasada, todos los sondeos pronosticaban que el Partido Liberal se quedaría por debajo del umbral del 4% necesario para obtener representación parlamentaria.
Si finalmente el bloque de centroizquierda logra ganar por la mínima, Andersson encarará unas negociaciones para formar Gobierno que se prolongarán durante varias semanas, si no meses. La Izquierda ha insistido durante la campaña en que exigirá formar parte del Ejecutivo, mientras que el Partido del Centro ya ha subrayado que no apoyará ninguna coalición que incluya a los poscomunistas.
Los centristas, que en el pasado han formado parte de gobiernos de coalición junto a los conservadores, han defendido también la posibilidad de incluir a los democristianos en el futuro Ejecutivo. Andersson, por su parte, ha sostenido en las últimas semanas que está dispuesta a colaborar con todas las formaciones salvo con Demócratas Suecos.
La formación ultraderechista, con raíces neonazis, había mejorado sus resultados en cada elección parlamentaria desde que Akesson se convirtió en 2005 en el líder del partido. Hasta hace cuatro años, el resto de las fuerzas parlamentarias suecas habían mantenido un cordón sanitario a los ultras. Hoy, la realidad es otra: la negativa a pactar con ellos ya no existe pero la extrema derecha cae, y no poco, tanto a su resultado en 2022 como respecto a lo que decían los sondeos para la cita de este domingo.

Si Andersson finalmente vuelve a estar al frente del país nórdico (de 10,6 millones de habitantes) supondrá un balón de oxígeno para la socialdemocracia europea, en un momento en que, de entre los 27 miembros de la UE, solo los de España, Dinamarca y Malta tienen un jefe de gobierno de esta familia política.
La campaña electoral ha estado dominada por la seguridad y el orden —Suecia es el miembro de la Unión con la mayor tasa de homicidios por arma de fuego—, la inmigración, las medidas contra la crisis inflacionaria, la sanidad y la educación.
En algunas zonas del país se formaron colas muy largas en los centros de votación. En Umea, una de las principales ciudades del norte, algunos ciudadanos tuvieron que esperar más de tres horas para depositar su voto.
Más de 3,6 millones de suecos de los ocho millones llamados a las urnas votaron por anticipado, un 30% más que en 2022 y una cifra récord, según la Autoridad Electoral.