Por: Lic. Juan Contreras
Bajo la fachada de la «asistencia ante desastres», el imperio estadounidense y sus aliados del enclave sionista han perfeccionado los mecanismos de la doctrina del shock para intervenir militarmente en Nuestra América. La instrumentalización de las emergencias y la supuesta ayuda humanitaria no busca salvar vidas, sino justificar la ocupación territorial, desarmar la soberanía nacional y desplegar tropas de ocupación.
No es caridad, es ocupación militar.
Esta es la cara contemporánea del neocolonialismo: militarizar la crisis para garantizar el control geopolítico y asegurar el saqueo impune de los recursos estratégicos de nuestros pueblos , petróleo, litio, agua y minerales. Frente a esta injerencia imperial y sus aliados genocidas, la respuesta de los pueblos bolivarianos y populares debe ser la alerta permanente, la unidad antiimperialista y la defensa irrestricta de la autodeterminación e integridad de nuestra Patria Grande.
A 200 años del histórico Congreso Anfictiónico de Panamá propuesto por el Libertador Simón Bolívar, el mandato de integración sovereign y defensa común frente a las pretensiones de los imperios hegemónicos cobra mayor vigencia que nunca. Hoy más que antes, la clase trabajadora, los movimientos sociales y los pueblos de Nuestra América estamos llamados a consolidar un bloque histórico continental antirracista, antiimperialista y popular para repudiar las agresiones extranjeras, blindar nuestra soberanía estratégica y hacer realidad el sueño bolivariano de una patria unida, libre y verdaderamente independiente.
Caracas, Venezuela 🇻🇪
Agosto 2026.
Desde la Esquina del Barrio