La diplomacia del desastre: entre la ayuda humanitaria y la memoria antiimperialista

Por: Lic. Juan Contreras

El reciente despliegue de 82 efectivos de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) en suelo colombiano tras el devastador terremoto no puede analizarse desde el candor de la propaganda filantrópica. Para los pueblos de Nuestra América, formados en el pensamiento crítico, la praxis bolivariana y la conciencia antiimperialista, las crisis socioambientales suelen operar como escenarios propicios para la penetración geopolítica y el alineamiento ideológico de los Estados subordinados.

De Yair Klein a la “asistencia médica”: la persistencia de una huella

La memoria histórica de las clases populares no es amnésica. Hablar de la presencia militar e inteligencia de Israel en Colombia remite inevitablemente a la década de 1980, cuando el exmilitar Yair Klein y su empresa Spearhead Ltd. desembarcaron en el Magdalena Medio. Bajo el amparo de sectores oligárquicos, latifundistas y capos del narcotráfico como Pablo Escobar y Gonzalo Rodríguez Gacha, Klein instruyó a los primeros escuadrones de la muerte en tácticas de exterminio, guerra sucia y uso de explosivos.

Aquel proyecto paramilitar buscó sofocar violentamente el tejido asociativo, campesino y popular del país. Por ello, la llegada de un contingente militar extranjero a una región históricamente golpeada por el conflicto suscita inmediatas reservas éticas e históricas en las organizaciones sociales e internacionales.

La “Humanitarización” de la guerra y la penetración neocolo

En el marco del imperialismo contemporáneo, el uso de misiones de rescate por parte de organismos de defensa extranjeros suele responder a la estrategia denominada «Diplomacia del Desastre» o «Guerra Híbrida de Baja Intensidad».

Lavado de imagen (Whitewashing): La proyección de la unidad militar de rescate permite proyectar una fachada de asistencia mientras el aparato estatal enfrenta cuestionamientos globales por sus acciones en la Franja de Gaza y los territorios palestinos ocupados.

Control de infraestructura y reconocimiento: El despliegue en zonas urbanas estratégicas como Cali, con equipos de ingeniería, comunicaciones y evaluación de estructuras implica presencia operativa en territorio nacional bajo la figura de auxilio de emergencia.

Reinstalación del eje Washington-Tel Aviv: La política exterior de gobiernos alineados con el neoliberalismo busca reintegrar a Colombia en el eje atlántico-sionista, relegando la integración soberana Sur-Sur de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) y la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR).

Principios para una respuesta soberana y solidaria

Frente a la catástrofe que golpea a las comunidades populares de Colombia, el pensamiento revolucionario y bolivariano no niega la solidaridad entre pueblos; al contrario, la promueve sobre bases claras:

Prioridad a la soberanía civil: Las tareas de auxilio, evaluación de riesgos e ingeniería deben estar lideradas por organismos civiles locales, bomberos, brigadas comunitarias y la gestión pública del riesgo, reduciendo la dependencia militar externa.

Solidaridad de los pueblos, no de las potencias: La verdadera asistencia internacional surge de la cooperación desinteresada entre las naciones del Sur Global sin condicionamientos geopolíticos.

Memoria activa contra el olvido: El socorro ante una tragedia natural no debe eclipsar la exigencia de justicia histórica por los crímenes perpetrados por las doctrinas de seguridad contrarrevolucionarias en el siglo XX.

La reconstrucción de los territorios afectados exige inversión estatal, autogestión comunitaria y auténtica solidaridad popular, resguardando la soberanía de la patria grande frente a las pretensiones de dominación neocolonial.

Caracas, Venezuela 🇻🇪
Agosto 2026

Desde la Esquina del Barrio