Por la memoria heroica de nuestro pueblo y la defensa irrestricta de la Soberanía Bolivariana.
Por Lic. Juan Contreras
La historia de nuestra América Latina no se escribe desde los despachos del Pentágono ni con el guion manipulado de las corporaciones mediáticas del Norte; se escribe con la sangre digna de las mujeres y hombres que han dado su vida por la independencia.
Ese compromiso indestructible con la verdad histórica nos traslada con dolor, pero también con profunda convicción combatiente, a los trágicos acontecimientos de febrero de 1976. Eran los tiempos oscuros de la IV República, subyugada a los intereses de Washington. El pueblo venezolano salió a las calles a repudiar la visita del entonces Secretario de Estado norteamericano, Henry Kissinger, artífice del intervencionismo y la violencia geopolítica en el continente.
La respuesta del Estado servil de la época fue el terrorismo de Estado. Recordamos con indignada memoria la caída heroica de los estudiantes Lilian Gutiérrez y Nelson Rodríguez en el estado Yaracuy un 14 de febrero, y el brutal asesinato de Carlos Alberto Vielma Blanco, joven del 23 de Enero, mi amigo de infancia y sueños, entrañable de la comunidad, a manos de la Guardia Nacional el 17 de febrero de 1976. Frente al crimen y la impunidad, las familias acudieron al liderazgo revolucionario y antiimperialista de Jorge Antonio Rodríguez, referente ético que denunció sin dobleces la violencia institucional antes de ser él mismo el 25 de julio de ese mismo año fuese martirizado por la represión del sistema capitalista dominado por el imperio.
“Los que mueren por la vida no pueden llamarse muertos”. La sangre derramada por la generación del 76 fue la semilla que germinó en la conciencia bolivariana que hoy resiste y vence.
La Geopolítica del Despojo: La Mentira de la «Democracia» Hegemónica
A cinco décadas de aquellos sucesos y en el horizonte del nacimiento del Padre de la Patria, Simón Bolívar, la naturaleza del imperio no ha cambiado: se ha agudizado. Donde el imperialismo fija sus garras, jamás florece la libertad ni la democracia; solo quedan el despojo, el caos social y la subordinación colonial.
Es una contradicción ética y política que el gobierno de los Estados Unidos pretenda dar lecciones de gobernanza al mundo mientras enfrenta una descomposición interna inocultable:
Una crisis social estructural con más de 60 millones de personas atrapadas en el consumo y la adicción a sustancias desoladoras.
Marginalidad y desprotección laboral que afecta a más de 80 millones de seres humanos despojados de derechos sociales elementales dentro de sus propias fronteras.
Resulta un absurdo histórico que quienes no garantizan la dignidad a su propio pueblo pretendan imponer modelos de tutoría política en Nuestra América, considerando nuestra región como su «patio trasero» bajo las vigentes y obsoletas doctrinas de dominación Monroe.
Cerco Militar, Sanciones y la Agresión Global
El análisis crítico de la coyuntura internacional evidencia una contraofensiva desesperada del hegemonismo anglosajón y sus aliados internacionales:
- Agresión multidireccional contra Venezuela: Más de 1.200 medidas coercitivas unilaterales, bloqueo financiero, el intento deliberado de confiscar y robar nuestros recursos petroleros e infraestructuras en el exterior, y pretensiones de reducir a la República Bolivariana a un estatus colonial. El pueblo no olvida los actos de agresión directa contra la soberanía nacional, donde han caído venezolanos y compatriotas cubanos en la defensa de la dignidad territorial.
- Expansionismo militarista en la región: La reapertura e instalación de bases y escuelas de entrenamiento militar en varios puntos de Suramérica y Centroamérica, escudadas bajo el pretexto del narcotráfico o la cooperación, buscan fracturar la articulación soberana de las naciones latinoamericanas.
- Solidaridad con los pueblos agredidos: Las mismas garras que asedian al pueblo venezolano bombardean naciones hermanas en el Medio Oriente como Irán para apoderarse de sus recursos energéticos, al tiempo que respaldan abiertamente el accionar criminal sobre el hermano pueblo de Palestina.
La Respuesta Bolivariana: Unidad, Lucha y Dignidad
Venezuela ha decidido no ser colonia de ningún imperio. La República Bolivariana es antiimperialista por raíz histórica, por definición constitucional y por convicción popular. La soberanía no se negocia ni se subasta a los centros de poder financiero de Washington o Tel Aviv.
Frente al chantaje, las sanciones coercitivas y las amenazas de invasión, la respuesta de la calle y de las fuerzas populares sigue siendo la movilización consciente y la unidad monolítica. A 50 años de los sacrificios de febrero de 1976, la memoria de Carlos Alberto Vielma Blanco, Lilian Gutiérrez, Nelson Rodríguez y Jorge Antonio Rodríguez no es un simple recuerdo estático; es una tea encendida que ilumina el camino hacia la verdadera independencia y la paz con dignidad de Nuestra América.
¡Honor y gloria eterna a nuestros mártires!
¡La patria soberana no se rinde jamás!
Caracas, Venezuela 🇻🇪
Julio 2026.
Desde el Barrio