Por: Lic. Juan Contreras
A 200 años de la instalación del Congreso Anfictiónico de Panamá, la figura de Simón Bolívar no es un recuerdo de mármol frío, sino un fuego ardiente que señala el camino de la liberación definitiva. Bolívar no fue un político de escritorio ni un mercader de promesas; fue el hombre que, naciendo en la cúspide de la riqueza colonial, decidió quemar sus naves y su fortuna para fundirse con el barro y la sangre del Pueblo Pobre.
De la Cuna de Oro al Calzado de Barro: La Ética del Desprendimiento
Bolívar es el único caso en la historia donde el poder no fue un instrumento de acumulación, sino de sacrificio. Entregó sus haciendas, sus minas y su linaje a la causa de la Independencia. Terminó sus días con una camisa prestada, demostrando que la verdadera política se hace con principios, moral y convicción real, no con el hambre de lucro que caracteriza a la burguesía entreguista. Su pobreza final es su mayor medalla de honor; es la prueba irrefutable de una ética revolucionaria que hoy debemos rescatar para enderezar el curso de nuestra historia.
La Doctrina Antiimperialista: El Escudo de la Patria
La visión del Libertador fue profética. Comprendió tempranamente que el naciente imperio del norte estaba destinado a «plagar la América de miserias en nombre de la libertad». Su doctrina no era solo defensiva, sino de soberanía absoluta.
Unidad Continental: El Congreso Anfictiónico fue el proyecto de una sola Gran Nación para enfrentar a los imperios. Hoy, Continentalizar la lucha es un imperativo de supervivencia.
Rechazo al Tutelaje: No hay revolución posible bajo el dictado de potencias extranjeras.
La Unidad Cívico-Militar: La Fuerza del Pueblo en Armas
La clave del triunfo bolivariano no fue un ejército de castas, sino la Guerra de todo el Pueblo. Bolívar entendió que el control territorial solo es efectivo cuando se basa en la fuerza real del Pueblo Pobre Bolivariano.
Soldado y Ciudadano: La unión indisoluble entre el pueblo uniformado y el pueblo de a pie es la garantía de la defensa integral de la nación.
Poder Comunal y Territorial: El territorio no se controla solo con fusiles, sino con conciencia, organización popular y la presencia activa de la Revolución en cada rincón del suelo patrio.
Hacia el Bicentenario de Panamá: ¡Unidad hasta Vencer!
El ideal del Congreso de Panamá está más vigente que nunca. La fragmentación es el arma del imperialismo; la unión es nuestra victoria. A las puertas de este bicentenario, el compromiso debe ser moralizar a la base humilde, a esa que sostiene la esperanza con el sudor de su frente.
«Si mi muerte contribuye para que cesen los partidos y se consolide la Unión, yo bajaré tranquilo al sepulcro.»
Ese llamado a la unidad no es una invitación a la sumisión, sino a la cohesión revolucionaria frente a las amenazas externas y las desviaciones internas. Es momento de retomar la radicalidad de Bolívar: esa que va a la raíz de las injusticias para extirparlas.
¡Lucha hasta vencer!
La Revolución Bolivariana tiene en su ADN la fuerza de los siglos. No es tiempo de vacilaciones. Con la moral en alto y la ética bolivariana como brújula, el Pueblo Humilde se levanta para salvar su destino.
Libertad para el Presidente Nicolás Maduro y la Diputada Cilia Flores
Traslado Ya de Ilich Ramírez Sánchez a Venezuela 🇻🇪
¡Independencia y Patria Socialista!
Sábado 2 de mayo de 2026.
Caracas, Venezuela 🇻🇪.
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