“El derrocamiento de Evo Morales fue un golpe muy duro”


Entrevista a Marco Teruggi:

Notas Periodismo Popular – www.aporrea.org
02/10/20 – www.aporrea.org


Marco Teruggi
Periodismo Popular01.10.20 – El próximo 18 de octubre, pocos días antes del plebiscito por la reforma constitucional en Chile, tendrá lugar otro acontecimiento que marcará el contexto político de la región: a menos que sean nuevamente postergadas por el gobierno de facto de Jeanine Añez, se celebrarán unas nuevas elecciones presidenciales en el Estado Plurinacional de Bolivia.
En un escenario caracterizado por la persecución política al presidente Evo Morales, derrocado el 10 de noviembre pasado por un golpe cívico-militar, y la pésima gestión sanitaria ante la pandemia del coronavirus, el candidato del proceso de cambio, Luis Arce, se proyecta como favorito.A su vez, la presidenta de facto, Jeanine Añez, anunció el retiro de su candidatura, en una jugada pensada para favorecer la concentración del voto anti-MAS en la figura de Carlos Mesa, candidato con mayor intención de voto luego de Luis Arce, y ex vicepresidente del gobierno neoliberal de Gonzalo Sánchez de Losada.
En este contexto, dialogamos con el sociólogo y periodista Marco Teruggi, quien se encontraba en Bolivia cubriendo las elecciones cuando aconteció el golpe. El periodista argentino lleva ocho años radicado en Venezuela y ha viajado a buena parte de la región tomando el pulso de sus procesos políticos.
-El golpe de Estado en Bolivia, desde afuera, se vio como una suerte de «rayo en cielo sereno»: el gobierno del MAS-IPSP atravesaba su tercer mandato con los mejores índices de crecimiento económico de la región y daba la sensación de que se trataba del proceso más estable dentro de los gobiernos nacional-populares, progresistas y de izquierda. ¿Cómo se explica?
Me animo a decir que el golpe también sorprendió hacia adentro del Estado Plurinacional de BoliviaLa escalada golpista se desarrolló en un lapso de 20 días, el propio Evo -en una entrevista en Radio Nacional– dijo «nuestro error fue que no teníamos un plan B». El golpe de Bolivia sirvió para que quede en claro en qué momento estamos en el continente: en un contexto de crisis de los gobiernos neoliberales en Chile y Ecuador, y con la inminente derrota electoral de la derecha en Argentina, hubo una intención clara de golpear allí donde parecía haber más fuerza. El tema es que, desde el interior del proceso, no se supo leer las señales. Teníamos la sensación de que la situación en Venezuela era una excepción, no se veía como posible una agresión en esa escala contra otro país. El derrocamiento de Evo Morales, en ese sentido, fue un golpe muy duro.
-¿Podrías relatarnos un poco el origen del proceso boliviano, sus logros, etc?
Si uno quiere encontrar la génesis del proceso de cambio en Bolivia tiene que remontarse a la conformación de los movimientos sociales: el movimiento indígena y campesino, el movimiento cocalero del que emerge Evo…el proceso de Bolivia es quizás el proceso más nítido en términos de emanar de los movimientos sociales. Desde la llegada al gobierno en 2005, el proceso de cambio construyó legitimidad a partir de canalizar ciertas reivindicaciones históricas: me refiero a la nacionalización de recursos estratégicos como el petróleo, el gas y el litio, con la relevancia geopolítica que cobra este último, usado para fabricar baterías. El tweet que publicó Elon Musk, reivindicando el golpe, se tiene que leer en esta clave.A partir de esta agenda, comenzó a articularse la oposición histórica, nucleada en torno a la llamada «medialuna» conformada por los estados de Beni, Pando, Tarija y Santa Cruz de la Sierra. Esto llevó al intento de golpe en 2008-2009, con la separación de la medialuna en un proceso con mucho enfrentamiento, grupos armados de la derecha, clasista, racista. Se trata de una confrontación de largo plazo, muy fuerte, entre el bloque histórico nucleado en torno al MAS – movimientos sociales, campesinos, indígenas, sectores medios progresistas – y las oligarquías racistas, clasistas de la medialuna. En aquel momento, la insurrección reaccionaria comenzó como un foco en Santa Cruz, se movió al centro hacia Cochabamba, y finalmente intentaron llegar a La Paz, aunque ese momento no lo consiguieron. Volviendo a 2019, esto sienta un antecedente peligroso: el golpe de Estado no cayó sobre un proceso sin experiencia, que recién accedía al poder político, sino que se derrotó a un proceso que pudo desarmar un intento de golpe, con muchos años en el poder, etc.
Por la conformación del bloque histórico, el proceso de cambio tiene tres tiempos interrelacionados: el del instrumento electoral (MAS-IPSP), el del gobierno del Estado y el de los movimientos. Hay que tener en cuenta que estos tres momentos no siempre se llevaron bien, en determinados momentos se generaron contradicciones, que García Linera denomina «tensiones creativas». Cuando se da la nueva escalada golpista, se da sobre un proceso que tenía ciertas debilidades, desgastes, en parte explicado por distancias que se fueron dando en determinados momentos entre los movimientos y el instrumento, los movimientos y el Estado. donde el instrumento tuvo tendencia a independizarse, produciendo distancias con los movimientos y tensiones dentro del proceso de cambio. Es importante señalar que estos elementos no explican el golpe pero sí dan cuenta de cierta fragilidad de un proceso que, desde más lejos, parecía ser muy sólido.
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