45 años de la proeza vietnamita_ DERRUMBE DEL INVASOR YANQUI COMENZÓ EN LA OFENSIVA DEL TET


* Ángel Miguel Bastidas

La historia nos proporciona cada sorpresa si nos decidimos a hojearla con tranquilidad, como lo podemos hacer en estos días de «primavera» adelantada intempestivamente por el tal Convid-19, y no es que nos caiga muy bien este ya familiar virus, que además nos ha ayudado a entender lo que es realmente una guerra no convencional.

Pero la guerra convencional es otra cosa, lo de Vietnam es un ejemplo, cuyos detalles detalles y relatos  podemos conocerla en el libro de Đinh Quang Thành: Viet Nam 1975: A Time for Remembrance, (editorial Thế Giới), donde leímos que el 30 de abril de 1975, a las 11:30 am, un tanque de guerra ruso M14, número 390, bajo la conducción de Lê Văn Phượng, tras derribar el portón principal del «Palacio de la Independencia», de Saigón para entonces capital de Vietnam del Sur, había anunciado al mundo que el pueblo vietnamita acababa de vencer al ejército más poderoso del mundo, a los invasores yanquis, tras 21 años de cruentos combates.

Ese tanque 390, abriéndose paso en las entrañas del poder neocolonial de Saigón, simbolizaba para el mundo la victoria de los débiles frente a lo que hasta el momento parecía invencible. Detrás de aquel tanque 390 había penetrado el vehículo militar al mando de Phạm Xuân Thệ, para entones capitán y comandante del Regimiento 66, quien tenía la misión de tomar la Comandancia de la Marina, la  emisora del Gobierno títere e izar la bandera rojiazul de estrella amarilla en lo más alto de Palacio, donde además detuvo el presidente Dương Văn Minh junto a sus ministros. 

*Ofensiva del tet*

Pero queríamos saber más, por ejemplo: cuándo y cómo se inició aquel «camino al calvario o Vía Crucis del imperialismo yanqui, en la tierra de la indomable Indochina. Por eso acudimos a los relatos de Nguyễn Huy Toàn en su pequeño y nutrido libro de 362 páginas: «Guerra de Liberación (1945-1975)», editado por Thế Giới (2010). 

Resulta que el invasor yanqui había sufrido un tropezón grande en una vasta zona del sur, donde se desarrolló la «Ofensiva del Tet» (24 de enero y el 23 de septiembre de 1968) que involucró a más de 100 mil efectivos de ambos bandos, quienes se batieron en las calles y montañas de 36 de las 44 capitales  provinciales, desde Khe Sanh y Saigón, pasando por Huệ y Đà Nẵng.

Nunca se había visto tantos combates simultáneos en las ciudades más importantes de Vietnam que impactó a la opinión mundial, sobre todo en grandes capitales, entre ellas de Estados Unidos y en Francia, donde humeaba el histórico «Mayo Francés».

Lo cierto es que las fuerzas vietnamitas habían mostrado su potencialidad y capacidad para batirse en cualquier escenario, por más extenso que fuera y no era para menos: Hồ Chí Minh y el genio militar Võ Nguyên Giáp habían diseñado una extraña estrategia, inspirada en sus profundos conocimientos de la historia militar al combinar magistralmente la experiencia del legendario relato del Caballo de Troya (1.200 a.C) y de una batalla en Hanoi frente invasores chinos (Siglo XVIII), en plena celebración del Tet.

De esa manera, las tropas revolucionarias vietnamitas infiltraron comandos en puntos claves de 36 capitales provinciales simulando marchas fúnebres bajo el clima del Tet o fiesta del Año Lunar, temporada en la cual todo el país guarda retiro espiritual, incluyendo a la soldadesca títere, que en su mayoría estaba de permiso. Una vez que los comandos atacaron flancos sensibles, al unísono, irrumpieron miles de combatientes del Ejército Popular.

Tras la debacle, el presidente Lyndon Johnson destituyó al comandante general del tropas gringas en Vietnam del Sur, William Westmoreland, también cayó el Secretario de Estado Robert McNamara quien renunció al cargo y el mismísimo  Johnson desistió de lanzarse a la reelección presidencial. Además fue activada la Conferencia de París para acordar el cese de hostilidades, pero los invasores continuaron «deshojando la margarita», apostando a otra oportunidad para lanzar el zarpazo. 

*Điện Biên Phủ en el cielo* 

En diciembre 1972 Johnson y su «Guerra Local» era cosa del pasado. al igual que Dwight Eisenhower (la Guerra unilateral) y John F. Kennedy (La guerra especial). Le tocaba el turno a Richard Nixon, quien había prometido en la campaña para su reelección presidencial poner fin a la guerra en Indochina, pero una vez instalado de nuevo en la Casa Blanca se quitó la careta y montó con Henry Kissinger la «Vietnamización de la guerra», para que los vietnamitas se mataran entre ellos. Aseguró que en pocos días arrasaría con la apacible Hanoi mediante un bombardeo aéreo, apuntalado por un centenar de los gigantescos bombarderos B-52, para la época el orgullo de la Fuerza Aérea estadounidense.

La «Operación Linebacker II» comenzó el 19 de diciembre de 1972 y finalizó el 29 del mismo mes. El balance fue histórico; nunca a la mayor potencia del espacio aéreo le habían derribado tantos aviones (81), entre ellos 34 B-52, en pocos días. Hanoi quedó arrasada, como había prometido Nixon, con un saldo de tres mil muertos, pero esa victoria vietnamita, registrada por la historia militar como «Điện Biên Phủ en el Cielo», decretó el retiro de las tropas yanquis de toda Indochina (Vietnam, Camboya y Laos).

El 27 de enero del año siguiente, las partes regresaron a la mesa de negociaciones en París donde los invasores se comprometieron a respetar la independencia, la soberanía, la reunificación y la integridad territorial de Vietnam. Además, no debían involucrarse en los asuntos internos de Vietnam del Sur. Lo más dramático para los gringos fue la firma del retiro de las tropas: el 29 marzo de 1973 partió el último soldado y el resto de asesores.

*Camino al derrumbe*

Como era de esperarse, a pesar de haber retirado sus tropas de la Indochina, Estados Unidos violó gran parte de los de los acuerdos firmados en París, involucrándose «bajo cuerda» en los asuntos internos del Vietnam del Sur, a cuyo gobierno títere proveyó de un arsenal militar valorado en dos mil 670 millones de dólares: 700 aviones, 500 piezas de artillería, 400 tanques y blindados, además de dos millones de toneladas de municiones, de tal manera que el Gobierno de Nguyễn Văn Thiệu se convirtió en una gran potencia militar que desconoció el acuerdo de hacer elecciones para definir la gobernabilidad de Vietnam, y por el contrario se centró en perseguir a los comunistas.

Ante la brutal represión, las unidades rebeldes debieron pasar al accionar clandestino y asumir la resistencia armada como forma principal de lucha política. Prontamente pasaron a la ofensiva y para mediado de 1974 iniciaron la retoma de territorios desde la provincia de Thượng Đức. A comienzos de 1975, se puede decir que el Frente de Liberación de Vietnam del Sur comenzó a marcar la ruta definitiva para llegar triunfante a Saigón en pocos meses. El quiebre sufrido por las tropas títeres y sus asesores yanquis en la altiplanicie central (Chứ Nghề-Đăk Pét) quedó ratificado el 10 de marzo con el asalto a Buôn Ma Thuột, un punto clave de la defensa de las fuerzas reaccionarias, los levantamientos populares se fueron generalizando en la zona central sobre todo cuando cayó la importante ciudad de Đà Nẵng, donde estaba enclavada la principal base naval del sur. Allí se rindieron 100 mil soldados del gobierno pro yanqui. El efecto dominó se llevó por delante a Bình Định, Phú Yên (1ro de abril), Khánh Hòa-Cam Ranh (abril 3) y Tuyển Đức día 4. A una semana del desenlace final, las tropas pro yanqui habían abandonado la ciudad de Xuân Lộc y el presidente Văn Thiệu «picó los cabos» rumbo al extranjero.

*Campaña Hồ Chí Minh* 

El sábado 26 de abril de 1975 muy cerca de Saigón-Gia Minh fue activada la «Campaña Hồ Chí Minh» para la toma de los sitios claves de la capital, entre ellos el «Palacio de la Independencia», para izar en lo más alto del edificio la bandera rojiazul de estrella dorada, cual símbolo del triunfo definitivo de la Reunificación de Vietnam, la «Victoria de la Primavera».

La lucha por la Liberación Nacional de Vietnam mostró ante el mundo la brutalidad y el desprecio por la vida de los humildes por parte de las potencias imperialistas, como Francia y Estados Unidos, además de sus aliados del momento: Australia, Nueva Zelanda, Corea del Sur, Taiwan, Tailandia y Filipinas.

*Millones de víctimas*

. El saldo es dramático: Un millón cien mil hombres y mujeres (de todas las etnias) asesinados y asesinadas; 600 mil inválidos; 300 mil desaparecidos en combate; dos millones de mutilados; dos millones de contaminados con la dioxina (Agente Naranja) y 500 mil menores nacidos con malformaciones por efecto de la guerra química. En Vietnam del Sur, 10 millones de los 18 millones habitantes fueron víctimas de la agresión gringa: 500 mil mujeres forzadas a la prostitución, 500 mil a la drogadicción, 50 mil niños y niñas nacidos producto de la violaciones y 370 mil huérfanos.

Sólo en el norte, fueron lanzadas dos millones 530 mil toneladas de bombas, disparadas más de 200 mil balas de cañón y plantadas más de 20 mil minas de todo tipo. Destruidos 350 hospitales, mil 500 salas de maternidad, arrasadas cinco millones de hectáreas de zonas de viviendas, 491 iglesias y 350 templos y pagodas quedaron destruidas.

Después de leer todo esto, qué dudas nos puede quedar de la heroicidad de ese pequeño país campesino de tan sólo 331.210 Km², que para entonces tenía 20 millones de almas, y que hoy con 100 millones se ha convertido en un potencial económico del Sureste asiático. Y ellos, los yanquis, con menos víctimas (58 mil) y sin «daños colaterales», perdieron la guerra y quedaron ante el mundo como lo que son hoy, un imperio miserable que insiste en aislar y someter a países como Irán, Siria, Palestina, Cuba, Nicaragua y Venezuela

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* Autor del libro *Xin chào*, galardonado en 2018 por el Comité Directivo para el Servicio de Información Externa del Partido Comunista de Vietnam.

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