Juan Contreras, director de Radio Al Son del 23 de Venezuela | Foto fuente externa.
Por: Juan Contreras | Caracas, Venezuela | Vértice Crítico.
El 3 de noviembre de 2026 marca un hito de dignidad, resistencia y conciencia histórica. A diez meses de aquel sangriento 3 de enero de 2026, cuando el imperialismo norteamericano pretendió aplastar con fuego y metralla la determinación soberana de la República Bolivariana de Venezuela, la Patria de Bolívar y Chávez sigue de pie, firme y combativa.
Aquel bombardeo vil no fue un hecho aislado ni un simple acto de agresión militar; fue la actualización cobarde de la nefasta Doctrina Monroe y de su descarado Corolario Trump. Actuando como los piratas y corsarios del siglo XVIII, la élite dominante de los Estados Unidos buscó saquear por la fuerza las inmensas riquezas petroleras, minerales y energéticas que le pertenecen al pueblo venezolano. La oligarquía imperial cree que América Latina y el Caribe siguen siendo su «patio trasero», pero se topó con el muro infranqueable de la conciencia de un pueblo organizado.
Los Pilares de la Resistencia Antiimperialista
Dignidad Antiimperialista: Frente a la chanfaina colonialista y el chanting de los agresores, el pueblo venezolano reafirma que la soberanía no se negocia, se defiende en todos los terrenos.
Unidad Cívico-Militar: La alianza estratégica entre la Fuerza Armada Nacional Bolivariana y el Poder Popular organizado ha sido la clave para neutralizar las pretensiones de desestabilización y ocupación.
Geopolítica de Liberación: A 10 meses de la agresión, la voz de Venezuela resuena en el Sur Global como faro de dignidad contra la hegemonía unipolar y el saqueo neocolonial.
«Nosotros hemos jurado vencer y venceremos. La agresión del imperio solo ha encendido con más fuerza la llama histórica del proyecto bolivariano y la autodeterminación de los pueblos.»
A diez meses del vil ataque, la premisa sigue intacta: ¡Ni se rinde nadie, ni se rinde la Patria! La soberanía se defiende con la Resistencia, la producción, con organización comunitaria y con la firme convicción de que el destino de Venezuela lo decide soberanamente su pueblo, jamás los centros de poder de Washington.