Farruco Sesto
«Teníamos mucha urgencia por entregar las viviendas”
24-07-26.-Farruco Sesto, ex-ministro chavista, habló en las últimas horas sobre la construcción de viviendas bajo los gobiernos que integró. Lo hizo en Madrid, en el marco del foro “Vivienda en Lucha”. Allí, explicando el desarrollo de la Gran Misión Vivienda Venezuela dijo, entre otras cosas: “No hacíamos estudios de suelo, teníamos mucha urgencia por entregar las viviendas”.
Muchas de las edificaciones en La Guaira, hoy derrumbadas, fueron realizadas dentro de esa misión. Entre ellas, las unidades OPPPE 22, 25, 26, 27 y 33. Es decir, los gobiernos fueron responsables de la construcción de complejos habitacionales que no tenían las condiciones necesarias para afrontar una catástrofe como el doble terremoto del pasado 24 de junio.
La Gran Misión Vivienda Venezuela fue lanzada en abril de 2011 por Hugo Chávez. El objetivo era reducir el déficit habitacional del país, que había crecido por las intensas lluvias e inundaciones de finales de 2010.Por supuesto, no es -como dice la propaganda de sectores interesados- que solo colapsaron edificios de la Misión Vivienda, ni tampoco fueron la mayoría: gran parte de los edificios colapsados son construcciones privadas. Es decir, hay una campaña ideológica, engañosa, de aquellos que pregonan que todo lo público es malo y debemos confiar en el capital privado porque siempre es mejor.
Lo que está a la vista es que, tanto el Estado -que con Chávez nunca dejó de ser un Estado capitalista y jamás fue un gobierno de los trabajadores- como también las grandes constructoras privadas, tuvieron la criminal irresponsabilidad de construir edificaciones sin atender a los necesarios estudios de suelo y las precauciones de construcción necesarias para afrontar posibles fenómenos naturales como este. Antecedentes y estudios había. Hoy, esa irresponsabilidad del Gobierno bajo Chávez y del capital privado ha costado miles de vidas.
Hoy, frente a la dramática situación, son necesarias soluciones urgentes frente a la crisis habitacional por el doble terremoto. En primer lugar, no puede haber miles de personas durmiendo en carpas, algunas muy precarias. Hay que garantizar un techo seguro y condiciones para reanudar la vida de esas familias afectadas. De inmediato debe realizarse un censo de hoteles de lujo y propiedades inmobiliarias destinadas a la especulación. Si los empresarios se opusieran, esas propiedades deben ser declaradas de utilidad pública y estatizadas, bajo gestión de las comunidades, no del Gobierno.
Pero, además, hay que discutir la reconstrucción de decenas de miles de viviendas. ¿Cómo se hará y a cargo de quien? Eso no puede quedar en manos de las grandes constructoras privadas que hoy buscan nuevos negocios con el gobierno. No puede quedar en manos de un gobierno que, igual que la oposición de derecha, obedece las órdenes de Trump y Marco Rubio.
La catástrofe demostró que fue el pueblo trabajador el que ofreció y sigue ofreciendo las respuestas fundamentales ante la crisis. Es ese mismo pueblo el que, desarrollando y haciendo más fuerte su autoorganización democrática puede ser parte central en la reconstrucción necesaria que se viene.