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La Embajada de la República de Cuba toma nota del reciente encuentro del Secretario de Estado del Ministerio de Relaciones Exteriores, Excmo. Sr. Dag Hartelius, con el Sr. José Daniel Ferrer, individuo con un conocido historial de conductas violentas y delictivas y que ha reconocido públicamente haber recibido financiamiento de organizaciones radicadas en EEUU para llevar a cabo sus fechorías.
Es francamente vergonzoso que, en el contexto actual, con un bloqueo recrudecido a partir de órdenes ejecutivas del Gobierno de EEUU y con una escalada de una retórica belicista en la que no se descarta una intervención militar contra nuestro país, acción que el individuo anteriormente mencionado apoya, representantes del gobierno sueco se presten a semejante circo.
No sorprenden, sin embargo, otros “encuentros” sostenidos por este personaje con representantes del Parlamento. Peor aún que la baja catadura moral del “invitado” es la de un Diputado sobre el que pesan acusaciones del uso de fondos públicos suecos para financiar organizaciones “no gubernamentales” vinculadas el ex presidente brasileño Jair Bolsonaro, actualmente imputado, entre otros cargos, de acometer un plan para llevar a cabo un golpe de Estado con el objetivo de mantenerse en el poder y subvertir el orden constitucional en su país.
Semejantes personajes, expertos en doble moral, son los que hoy se arrogan el derecho de acusar a Cuba. No puede causar más que repugnancia, indignación y desprecio el espectáculo presentado para hablar de Cuba con quien, además, pide el recrudecimiento del bloqueo y una intervención militar contra el pueblo al que dice defender.
Cuba enfrenta una situación particularmente compleja frente a desafíos externos. Este contexto está marcado por el recrudecimiento en extremo del bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por el Gobierno de los EE.UU., incluyendo medidas dirigidas a obstaculizar el suministro de combustibles, lo que constituye en la práctica un cerco energético con profundas consecuencias humanitarias para su población.
La Embajada de Cuba reconoce, asimismo, la dignidad, el valor y el compromiso de quienes no se prestaron a un intento de manipulación de la verdad que no admite otro calificativo que bochornoso.
Estocolmo, 11 de mayo de 2026