Puedes engañar a todo el mundo algún tiempo. Puedes engañar a algunos todo el tiempo. Pero no puedes engañar a todo el mundo todo el tiempo.
Abraham Lincoln
27/03/2026.- La escritora Lady Borton y el exsoldado James Lamar Rhodes son dos estadounidenses que conocimos en la República Socialista de Vietnam, orgullosos de estar radicados en aquella lejana y generosa tierra que vio nacer a Hồ Chí Minh hace 136 años, en Nghệ An, al sur de Hanói. Pareciera descabellado exaltar a dos paisanos del personaje que por estos días tiene en vilo al planeta con su desenfrenada manía guerrerista, como el ataque aéreo sobre la patria de Bolívar y el secuestro del presidente Nicolás Maduro y la primera dama Cilia Flores de Maduro, el 3 de enero pasado.
Lady Borton escuchó por primera vez sobre Hồ Chí Minh en la primavera de 1954:
Cuando era estudiante de sexto grado en una escuela de un suburbio de Washington D. C., mi maestra nos había asignado un artículo para un periódico infantil de alcance nacional. Se trataba de la histórica batalla de Điện Biên Phủ, donde fueron derrotados los franceses. El trabajo incluía un mapa de Hanói con unas flechas arqueadas, evidentemente amenazadoras, en dirección hacia Malasia, Indonesia, India e incluso Estados Unidos. Sentada en mi salón de clases, mirando las flechas, pensé si realmente debía creer eso.
Aquella colegiala de Washington D. C. no tardó en dudar de la historia sobre Vietnam ilustrada por su maestra de sexto grado como tarea del día. Apuntó que el dibujo del mapa reflejaba evidentemente el peligro que representaba Vietnam para el mundo tras la caída del ejército francés el 7 de mayo de 1954, en la explanada de Điện Biên Phủ. Quince años después, la joven Borton se alistó como asistente sanitaria y fue enviada a Quảng Ngãi, una provincia del sur de Vietnam. Se trataba de una zona muy disputada por los bandos en conflicto durante septiembre de 1969, fecha en la cual había fallecido el Tío Hồ. Escuchó las opiniones encontradas de militares yanquis, como también de los vietnamitas al servicio de Estados Unidos, acerca de la figura del líder revolucionario y se sorprendió de que la tropa vietnamita proyanqui sintiera tristeza por la partida del Tío Hồ.
Gracias a su condición de sanitaria, Borton pudo incursionar después en la parte norte de Vietnam ya liberada, pudiendo conocer más sobre la personalidad del máximo líder vietnamita, que definitivamente la impactó y le borró las ideas que sobre Vietnam y su máximo líder le habían inculcado en la escuela.
Dispuesta a profundizar más en la vida del líder vietnamita y su país, Lady Borton hurgó en bibliotecas en Francia, Reino Unido y Estados Unidos. El fin era alimentar sus fichas de investigación y tomar testimonios de personas que conocieron al líder vietnamita durante un buen tiempo, en los diversos oficios que su personaje desempeñó en barcos, restaurantes europeos y posteriormente en talleres de diversos periódicos como L’Humanité, Le Populaire, Le Paria, Việt Nam Hồn (El Alma de Vietnam), La Vie Ouvrière (La Vía Obrera) o Thanh Niên (Juventud), con la firma de Nguyễn Ái Quốc, el seudónimo que más utilizó Hồ en Europa durante sus actividades como directivo de la Tercera Internacional Comunista (Comintern).
La obra de Borton Hồ Chí Minh: una travesía contiene abundante información y un nutrido espacio fotográfico, resultando un contenido luminoso, sencillo, coherente y fácil de leer. Se trata del modelo que utilizó Hồ Chí Minh para asesorar al general Võ Nguyên Giáp como escritor, según la opinión del prologuista de Borton, Hữu Ngọc, sobre los viajes del Tío Hồ por numerosos países durante más de veinte años.
No en vano ha transcurrido el tiempo para la escritora estadounidense en Asia, donde se detuvo en la personalidad del ser más querido de aquel país de ríos y montañas. Ahora, Borton se sumerge en la cultura profunda y milenaria mediante una serie de publicaciones que nos permiten tener, además de una amplia visión de Vietnam, una detallada investigación construida en alianza con el vietnamita Hữu Ngọc, un destacado estudioso de todo lo que tiene que ver con la tierra anamita. Allí, ambos personajes profundizan en temas diversos: el año lunar, el medio tet, la medicina tradicional, la gastronomía, el teatro chèo, el áo dài (vestimenta tradicional) y la historia local de lugares emblemáticos como Hanói, Ciudad Hồ Chí Minh y Hội An. Además, desarrollan trabajos de investigación sobre una amplia visión de la Indochina profunda.
Un soldado gringo que cambió de bando
James Lamar Rhodes es uno de los miles de jóvenes que fueron reclutados en 1968 por el ejército de su país «para ayudar al pueblo vietnamita», pero en Vietnam se encontró con todo lo contrario. Para rematar, resultó contaminado por el mortífero agente naranja-dioxina, que roció la aviación de su país por orden del presidente Lyndon B. Johnson sobre el sur de Vietnam para envenenar sembradíos, lagos, ríos y eliminar enemigos.
Lamar Rhodes es hijo de un beisbolista estadounidense que vistió el uniforme de los Gigantes de Nueva York entre 1952 y 1957, y en Venezuela se desempeñó como outfielder de los Leones del Caracas, donde se hizo popular como «Dusty» Rhodes por su estilo de lanzarse sobre el terreno para atrapar los batazos. Por eso le decían Dusty, una palabra que traduce “sucio”, porque se revolcaba en casi todas las jugadas, por lo cual su uniforme no era precisamente el más pulcro.
Ese nombre de Dusty Rhodes fue heredado por aquel soldado que se vio obligado a regresar a su país para tratar médicamente la afectación que le produjo el agente naranja. Las autoridades de su país, sin embargo, le negaron la atención médica por ser uno de los líderes del movimiento de protestas de los veteranos de guerra. Estos se habían sumado a las manifestaciones de los estudiantes y el movimiento hippie contra la agresión al pueblo vietnamita.
Despreciado y perseguido por su gobierno en los años noventa, Rhodes fue tildado de enfermo mental cuando reclamó ayuda oficial, por lo cual volvió su mirada hacia Vietnam, adonde se marchó con la ayuda del movimiento de los veteranos. Emprendió su aventura hacia Vietnam del Sur en busca de apoyo médico, donde fue recibido gratamente en un hospital de Saigón, hoy Ciudad Hồ Chí Minh.
A Lamar Rhodes le llegó la luz en una breve conversación con una familia campesina vietnamita que le tendió la mano. Fue entonces cuando una humilde mujer campesina, de nón (sombrero tradicional vietnamita), le confesó haber perdido a seis familiares durante un ataque de la aviación yanqui. Sin embargo, la mujer campesina nunca le mostró odio; por el contrario, fue afable y solidaria en todo momento, ayudándolo en sus gestiones ante enfermeras y médicos del hospital, que enseguida le brindaron todo el apoyo necesario.
En 1992, Lamar Rhodes se convirtió en el primer veterano de guerra estadounidense en ser invitado especial del gobierno de Vietnam, adonde había viajado en múltiples oportunidades y escribió su primer libro que tituló Rebelde, gracias al apoyo del Movimiento de Veteranos de Guerra. En Vietnam escribió Diario de un exenemigo.
Después de esa experiencia, el exsoldado estadounidense se convirtió en subdirector del Departamento de Inglés del periódico digital del Partido Comunista de Vietnam y se hizo columnista colaborador para Los Angeles Progressive, de Estados Unidos.

Ángel Miguel Bastidas G.
Consultas:
Borton, L. (2007). Hồ Chí Minh: una travesía. Ed. Thế Giới.
Luan M. & Tien T. D. (2008). Hồ Chí Minh, de la infancia a presidente de Vietnam. Ed. Thế Giới.