Bajo el cielo de la madrugada del 4 de febrero de 1992, el país total fue desarropado por la génesis de un sueño. Una rebelión de militares y civiles superior a 2000 hombres, comandada por Hugo Chávez, buscaban levantar cabeza para no ser cómplices y devolverle la dignidad a Venezuela, sumida por unos 40 años en el estercolero de una clase dominante.
“Compañeros: lamentablemente, por ahora, los objetivos que nos planteamos no fueron logrados en la ciudad capital”, Por ahora, dijo el líder de la Operación Zamora, porque sabia que era la génesis de un sueño, inevitable, imparable. Dicho y hecho, y así fue, 32 años hace del “Día de la Dignidad”
4 de febrero
Cuando el hambre sea un grafitti en las paredes del estómago
Cuando despertemos silbando para ir a trabajar contra la patria
Cuando el amor siga estando al servicio de la demanda
del mercado
Cuando la familia siga siendo la célula fundamental
del individualismo y el consumo
Cuando el país esté en manos de los negociantes de oficio
y aquellos que la historia vomita
Cuando sólo esté eternizado en los libros
el sistema dominante y los héroes del oprobio
Cuando la soberanía sea el patio trasero
de la injerencia
Cuando un rollo de papel toalé valga más que la revolución, una
harina sea más importante que la idea de vivir como pueblo en
cambote, y un grano de azúcar sea más dulce que abrazarnos
juntos a los ojos de la victoriosa alegría popular
II
Cuando la mirada de pobre esconda lo que somos para adular al poderoso
Cuando orillemos el sueño personal en un billete de lotería
para poder alcanzar los trapos de la alcurnia
Cuando engolosinados nos robemos todo y corrompamos hasta la
última inocencia
Cuando sólo inspiremos lástima y confusión en vez de la dignidad
militante de hacer un mundo donde nos veamos justamente
Cuando tú y yo y los nosotros ya no seamos país, no amemos
el consenso, y la palabra álgida, la brutal ironía y la irrespetada
amistad espanten el verso colectivo
Cuando desaparezcamos de nuestras manos
lo que iba haciéndose real del sueño
Y la crisis nos sorprenda solitarios, divididos y comprados
Cuando el recuerdo se junte con la muerte
Cuando la derrota no incluya la victoria
Cuando ya nadie responda por la palabra empeñada
Cuando no quede conciencia de lo que está en riesgo de perderse
Cuando pisemos los legados
y borremos por miedo las huellas de los nuestros
Cuando perecer no tenga peso en detener
la globalización de un sentimiento
Cuando el cautivo sea libre en el deseo del pueblo
Cuando por ahora el saldo acumulado de la injusticia redoble
la necesidad de trasformar la historia para cumplir un juramento
Cuando el clamor de los excluidos conspire nuevamente
para que el mundo sea lo necesario en cada quien
Y aunque en la vida cotidiana de la gente
ya no suene la canción patria querida
seguiremos siendo 4 de febrero en Venezuela
Carlos Angulo