DEL 23 DE ENERO DE 1958 AL 23 DE ENERO DE 2026

La dirección Nacional del partido revolucionario de los trabajadores (PRT) en homenaje a las luchas populares del 23 de enero del 58, a las que nuestro Partido ha dedicado, desde su fundación,, un combativo recordatorio anual, por haber sido una de las grandes coyunturas antiimperialistas y de clase librada por las masas venezolana entre el siglo 20 y el siglo 21, cuya fecha, este 23 de enero de 2026, remarca el comienzo de otra nueva etapa de combates populares, como reacción del pueblo venezolano, latino y caribeño, ante el acto de barbarie militar de la burguesía norteamericana contra Venezuela el 3 de enero del 2006, ejecutado por el nuevo fuhrer del siglo 21, Donald Trump y sus asociados europeos. Acto terrorista con alto saldo de destrucción, asesinatos, ocupación y finalmente, de secuestro presidencial, que jamás será olvidado por el pueblo venezolano.

Al mismo tiempo nuestro modesto homenaje a los combates del 23 de enero del 58 y los acaecidos en enero de 2026, consecuencia del terrorismo imperialista anglosajón, es igualmente el profundo homenaje del PRT a nuestros héroes venezolanos y cubanos masacrados por las SS yanquis, que mueren defendiendo la soberanía nacional con la firme posición internacionalista del proletariado, sentimiento de clase que siempre ha caracterizado a la historia de la revolución cubana y de las luchas venezolanas contra la opresión.

El presente homenaje del Partido a este 23 de enero de 2026, fue extraído del Blog El Proletario, nuestra publicación central de la Organización, publicado el 23 de enero de 2025, en el que advertimos de nuevo, los antecedentes y las tropelías en puerta del imperialismo anglonorteamericano contra Venezuela y el área continental, que ya ha comenzado con la invasión, bombardeo y secuestro presidencial del 3 de enero en curso, apuntando contra la histórica soberanía nacional del pueblo venezolano. En la presente publicación del 2026 intercalamos algunas notas al margen, relacionadas con la actual política fascista del imperialismo yanqui y sus aliados.

            DIRECCIÒN NACIONAL PARTIDO REVOLUCIONARIO DE LOS TRABAJADORES. PRT

. Otto Van der Velde Q.

Los sucesos políticos insurreccionales del 23 de enero de 1958, así como la valiente lucha armada antiimperialista de los años sesenta y la insurrección política del 13 de abril del 2002-2003, junto a otros sucesos revolucionarios de enorme importancia para la liberación nacional y el socialismo, como lo fue el de 1989, han estremecido la lucha de clase venezolana y de todo el continente. Estos sucesos contienen en sí mismo un cúmulo de experiencias valiosas para los nuevos combates del proletariado contra la explotación del capital, igualmente útiles para abordar los principios de la soberanía nacional.

Los socialistas y los nacionalistas revolucionarios no hemos sacado las lecciones políticas ni de organización correspondientes, de tan invalorables sucesos, dejándole de esa manera el campo abierto a los monopolios burgueses y al reformismo para sus especulaciones propagandísticas, festivas, distraccionistas o patrioteras de ocasión. Una conducta errónea, porque estos poderosos movimientos populares poseen un carácter estratégico innegable, repitiéndose en ciclos de la política nacional e internacional.

La burguesía crispa sus nervios cuando se trata de empujes victoriosos de masas apuntando al poder político. Aunque estas luchas históricas venezolanas no hayan llegado a término por circunstancias externas del proceso, los errores de vanguardia o cualquier otra causa, es evidente el sudor de los capitalistas ante tales sucesos, cada vez más fuertes y conscientes por parte del pueblo venezolano.

El capital monopolista venezolano, cuyo Estado Mayor está acantonado en Fedecámaras-Venamcham, se rodea para sus tropelías, no sólo de las fuerzas propias del capital, sino que además se aprovecha de las vacilaciones del reformismo dentro y fuera del gobierno y el Estado de turno. El reformismo no oculta su temor ante la profunda crisis estructural del sistema capitalista mundial, temor que aumenta con las respuestas populares que ya no solo son locales sino globales. Ese miedo obedece a que las corrientes reformistas desde el siglo XX se han acostumbrados a hacer la segunda voz del capitalismo en todas sus acciones, incluyendo los actos enloquecidos del imperialismo anglo norteamericano y sus figuras, tipo Trump, Macron o Netanyahu, cuyas torpezas empujan a conciencia, el holocausto mundial que podría exterminar a la especie humana, hasta hoy, la única conocida en nuestra galaxia.

“…Los imperialistas sienten el evidente declive de su sistema, producto de insolubles contradicciones internas que se profundizan con cada uno de sus actos, los de guerra, los de bloqueos, de amenazas e intervenciones y desvaríos oficiales adelantados por la burguesía norteamericana, particularmente agresivos en el caso venezolano. Los bárbaros del Norte olvidan que la historia del pueblo venezolano no es la historia de un pueblo temeroso, lastimero, buscando protectores, sino que ha peleado ferozmente contra invasores, dictaduras impuestas y todo tipo de desafuero, a partir de su propio esfuerzo; es un pueblo peleador y profundamente solidario. Que no se equivoquen los imperialistas ni sus amigos en eso.

La desesperación del capital aumenta con el ascenso de figuras de inigualable mentalidad prehistórica, mesiánica y posesas, como la del nuevo presidente yanqui recién electo Donal Trump, quien además se cree elegido por Dios para retroceder la decadente e inevitable decadencia del capitalismo norteamericano del 2025 al esplendoroso ascenso imperialista de los años cuarenta…”

Esa actitud representa inequívocamente el sentido involutivo que marca la historia de la burguesía mundial, pero también la tradición fascista del derecho divino a invadir y anexar todo lo que ellos creen que pertenece a su viejo patio trasero, reclamando esta vez no sólo a Latinoamérica y el Caribe, el Golfo de México o al Canal de Panamá, sino también las tierras de fieles aliados como Canadá, Groenlandia e incluso del Esequibo, zona de legítimo reclamo venezolano, expropiado por la fuerza anglosajona, más la docilidad perruna de un tal Irfaan Alì. Los nuevos Vikingos que azotan el planeta, han puesto en ejecución productiva con las transnacionales petroleras de la Chevrón y la Mobil un petróleo y gas que no le pertenecen, gracias a la estúpida figura de las , vieja exigencia del imperialismo norteamericano e ingles que desde de 1975, exige que PDVSA y sus filiales estratégicas sean semiprivatizadas y privatizadas por etapas, lo que rechazado entonces por el pueblo y la opinión pública de los años setenta, fue puesta arbitrariamente en vigencia oficial en el 2005, fórmula privatizadora por fases que, seguramente, será el denominador común para otras empresas básicas, eléctricas, de comunicación, astilleros etc. de propiedad nacional y claves parala industrialización y la revolución agraria del país, como ha sido la presión imperialista en otras naciones igualmente oprimidas, con grandes recursos naturales de oro, tierras raras, minerales y otros recursos naturales valiosos tecnológicamente, de Níger, Burkina Faso y demàs pueblos africanos, apetecidas por los imperialistas franceses de Macron y las SS sionistas del obeso fuhrer Netanyahu, verdugo de la nación Palestina.

En fin, discursos amenazantes, destinos manifiestos, asesinatos y guerras divisionistas del hitlerismo moderno, es la orden diaria del gran capital o de las 12 familias burguesas que desbastan al planeta Tierra (*); pero al mismo tiempo es la clara señal de un imperialismo muy nerviosos por su crisis histórica inevitable, por la derrota de los terroristas de la OTAN en Ucrania a mano de la Confederación Rusa y sus aliados; que siente el freno revolucionario del Hamas contra los genocidas israelíes en los Altos del Golán, Gaza y en los golpes demoledores de las fuerzas del Yemen en el Mediterráneo, imperialismo frustrado por la resistencia Palestina contra el genocidio o las muchas protestas de las masas europeas por la servil posición de la Unión Europea ante los Estados Unidos; nerviosismo burgués por la proliferación de frentes populares progresistas, antiimperialistas y antifascistas en el mundo; por la creciente reorganización del proletariado internacional, los desarrollos de los frentes nacionales antiimperialistas en muchas naciones y por la recuperación en firme del socialismo científico que paso a paso derrota al capital y sus exégetas reformistas.

(*) V. Canal virtual, Freddy Estaba, Canal Comunicador Informativo. Referido por la prensa del PRT, Blog El Proletario.

Es decir, respuesta popular que advierte a Trump y sus invasores, lo que significa en política un amplio bloque mundial contra el agresor común. En este punto la historia no miente: dos veces ha sido derrotado por los soviéticos el poderoso fascismo alemán. Lo ha sido tambien en Cuba, Nicaragua, Vietnam, Corea del Norte, China popular y otros pueblos que han sacudidos las dictaduras del capital. Igualmente se trata ahora de una amplia confluencia global ante el inminente peligro que representa un capitalismo monopolista mundial herido de muerte por sus propias contradicciones, sobre todo las de un capital financiero que se ahoga en deudas impagables, corruptelas e incapacidades internas.-En efecto, V. Lenin habla del doble poder refiriéndose a fases inminentes de

la revolución. En sus escritos “Cartas desde lejos” y en las conocidas “Tesis de abril”, define la situación determinante para la insurrección proletaria de los soviets en octubre de 1917 que sigue a la revolución democrático burguesa rusa de febrero del mismo año, llevando al poder a los Mencheviques y otras corrientes reformistas del gobierno de kerensky, como los SR de derecha, corrientes liberales que su aprovechan el proceso revolucionario de febrero del mismo año, agitando consignas democrático burguesa, que ya para abril eran un fracaso, según las agudas perspectivas de Lenin, en cuanto a no cumplir las reivindicaciones básicas del pueblo ruso, en especial la situación de la guerra con el imperialismo alemán, (cuyo proletariado ya se agitaba contra la propia burguesía alemana del Kaiser Guillermo II) ni el problema ruso de la tierra acaparada por los terratenientes (kulacs) y la hambruna que diezmaba a obreros y campesinos.

Según el PRT en nuestro caso venezolano -y aquí coincidimos con Leovigildo Pereira y los camaradas brasileños del Movimiento Marxista 5 de mayo (MM5) en relación a tomar muy en cuenta las tesis de abril-, hemos tenido dos momentos históricos que tienen que ver con las tesis leninistas del doble poder. Se trata de un enfoque leninista de significativa importancia que ha sido muy subestimado o ignorado en las coyunturas venezolanas por parte de sus vanguardias, incluyendo muchos marxistas que se han dejado arrastrar por algunas tendencias nacional reformistas que circulan dentro de algunos sectores del movimiento bolivariano, como aquellas de .

Ciertamente que los momentos claves del largo proceso revolucionario venezolano, el doble poder ha aparecido invariablemente en los desenlaces más importantes ocurridos dentro de dichos procesos, tanto los que se han dado producto de la lucha de clase como los desencadenados en la lucha nacional, entre otras la del 23 de enero del 58 o en forma espontánea el de 1989 y mucho màs cerca y clara durante las insurrecciones políticas del 2002-2003, tras la derrota del golpe imperialista de Fedecàmaras-Venamcham contra el gobierno constitucional de Hugo Chávez, en los que combinadas las acciones dirigidas y de masas, en el marco general de una alta polarización ideològica, se dieron las condiciones objetivas y en cierto modo las subjetivas, para el impulso de la línea del “doble poder” popular, cuyos embriones ya se sentían en algunas fábricas, plazas y barrios de los estados màs combativos del país.

“…En los años 57-60, tras el derrocamiento popular (cívico-militar) de la dictadura burguesa del General Marcos Pérez Jiménez, que culmina exitosamente el 23 de enero de 1958 dirigida por la férrea unidad clandestina del Frente nacional revolucionario de la “Junta Patriótica”, lograda esta cohesión revolucionaria gracias al combativo trabajo de los comunistas en clandestinidad contra la dictadura militar burguesa, producto esta de la conspiración iniciada por Rómulo Betancourt y su grupo de octubre del año 1945 que aliados a los militares de la derecha perezjimenista logran derribar el gobierno nacionalista del general Isaías Medina Angarita,

Tales condiciones de la época, quedaron expuestas a la lucha de clase por el programa de reivindicaciones sociales, laborales y políticas, a la vez que nacional democráticas, de la Junta Patriótica, organización de resistencia clandestina contra la dictadura militar, organizada por comunistas y marxistas a finales de los años cincuenta. Una línea revolucionaria antimilitarista opuesta al oprobioso Pacto de Nueva York firmado en 1957 por los partidos burgueses Ad, copei y Urd con el Departamento de Estado yanqui, presidido por el hermano de Allan Dulles, director de la CIA.

La Junta Patriótica era pues, una Organización popular impulsada y conducida exitosamente en la clandestinidad por el Partido Comunista y las fuerzas aliadas de izquierda de la época, entre otras dirigida en clandestinidad por el profesor Sáez Mérida, corriente que luego -en 1959- forma el MIR de orientación marxista; además, formaban parte de la Junta Patriótica, la corriente nacional revolucionaria de URD, dirigida por el periodista Fabricio Ojeda, presidente clandestino de la Junta Patriótica, dirigente revolucionario completo que, en los años sesenta se va a las guerrillas contra la represiva dictadura civil puntofijista implantada por los gobiernos Betancourt-Leoni. Fabricio Ojeda cae preso y es asesinado en prisión por el DIM.

Igualmente formaban parte de la Junta, el Comité Estudiantil ente muchos otros lideres juveniles, Núñez Tenorio, Chela Vargas, Fredy Carquez, Teodoro Petkoff, Arnaldo Este, todos del PCV; Américo Martín. Moisés Moleiro, Lino Martínez, de “AD de Izquierda” (luego MIR), Victor Ochoa de URD y otros jóvenes de la época. La junta se conectaba tambièn con el Comité Militar clandestino de oficiales y soldados patriotas algunos de los cuales se incorporan valientemente a los importantes movimiento insurreccionales Cívico militares de la Guaira, Carúpano y Puerto Cabello, combinados con guerrilleros rurales y urbanos del Partido Comunista y del Mir. Varios de estos valientes oficiales, soldados del Ejército, tambièn de la Marina, se hacen cuadros importantes de las FALN siendo unos cuantos asesinados por los de Ad y Copei en los frentes guerrilleros -caso de teniente Hurtado-, incluso mueren enfermos sin asistencia en las cárceles, como el contraalmirante Manuel Ponte Rodríguez presidente de las FALN, los que sobreviven continúan en la lucha nacionalista caso de los oficiales Víctor Hugo Morales, Pedro Medina Silva, Vega Castejón, Rafael Salazar y muchos otros militares patriotas de verdad.

Las vanguardias comunistas, marxistas y nacional-revolucionarias, condujeron con gran acierto el derrocamiento de la dictadura militar perezjimenista, mas no lograron profundizar políticamente la continuidad del proceso insurreccional del 23 de enero y llevar hasta el final el cambio nacional revolucionario que era entonces posible, entre otras cosas, por la fuerte interferencia de las concepciones etapistas, democrático electorales que irrumpen y se fortalecen tras la caída del perezjimenismo, interferencia ideológica reformista de la cual se aprovecha el betancourismo, manipulando tácticas de infiltración en la propia Junta y el gobierno provisional, la confusión electoral y demagogia electoral que es un método capitalista infalible, que ràpidamente capta figuras oportunistas y arribistas, debilita el empuje popular y termina extinguiendo, en el caso del 23 de enero, a la prestigiosa Junta Patriótica. Los etapistas y reformistas terminan acordando la vergonzosa “paz laboral” de 1958, para respiro hondo de Fedecàmaras y el gobierno puntofijista.

Ahora bien, las condiciones objetivas iban madurando ràpidamente para ensayar con éxito, las tesis del “doble poder”, producto de la insurrección política de masas y la certera dirección clandestina del Pcv”. Derribada por las masas la dictadura militar burguesa, maduraban políticamente las contradicciones en lo que respecta al problema nacional; condición que aumenta bruscamente con la llegada del vicepresidente de EEUU, Richard Nixon y el repudio general a su visita de inspección.

Todo ello, permite el crecimiento de la ideología nacionalista en las filas del pueblo, al lado de un gobierno demolido por el pueblo, de una alta burguesía en derrota política creciente, desorganizada en cuanto al Estado y a un ejército regular de clase dividido y demasiado comprometido con el perezjimenismo, con claros grupos nacionalistas en sus filas y mandos básicamente en el suelo, pisoteado por un pueblo indignado, en la calle, conjunto literalmente conducido por una Junta revolucionaria, templada en la unidad clandestina, cohesionada en la idea del cambio, organizada, experta, que tenía, de hecho, el campo del poder político y del doble poder en formación despejado para sí.

Objetivamente el viejo Estado militar aupado por el imperialismo norteamericano y Fedecàmaras por màs de una década, era una superestructura capitalista en crisis permanente por las movilizaciones continuas de masas y la propia desorganización del régimen, llena de contradicciones políticas insolubles a corto plazo por la división militar-policial y otros choques antagónicos efectos directo de la lucha de clase intensificada a partir de 1956 y desenlazada insurreccionalmente el 23 de enero de 1958, poniendo fin a la dictadura cívico militar, una dictadura en verdad iniciada desde el 18 de octubre de 1945, con la conspiración de Betancourt y el coronel Pérez Jimenes contra el gobierno progresista de Medina, gole vugaar que el CEN de AD bautiza ladinamente como “revolución de octubre”, es decir, una contra el nacionalismo de Medina Angarita, lo que en verdad no era màs que un piche golpe de Estado que, en 1948 comienza a ajustar sus propias cuentas internas, persiguiendo a los y los tres majaderos populistas mencionados, asesinando al Coronel Delgado Chalbaud, librándose de un tercer tercer golpista Suarez Flamerich, quedando solo el general Marcos Pérez Jiménez.

Los tres chiflados por su parte, huyen, se esconden o se quedan tranquilo, medio colaborando con la dictadura, como hace Rafael caldera: EL otro, Villalba corre al exilio cuando Pere Jiménez lo amenaza en 1952, después del referéndum. En 1957, los tres, Betancourt, Caldera y Villalba firman el asqueroso pacto de Nueva York , base del represivo pacto de Punto Fijo acordado para 1958 en Caracas, ya derrocado por el pueblo la dictadura de Pérez Jiménez, un final dramático para militares, policías municipales, la seguridad nacional y otros afines, muchos de ellos en fuga y unos cuantos ajusticiados in situ, en la propia entrada del parque los Caobo, frente al caserón, donde funcionaba la temida Seguridad Nacional.

La dictadura cívico-militar dio paso después del 23 de enero, a la mascarada representativa de los mismos socios del 45-48 (golpe militar contra el gobierno de Rómulo Gallego) y una década después a la singular dictadura civil pronunciada por los gobiernos de Betancourt-Leoni, muchísimo más largo y represivo que la dictadura militar.

Tan formidable acto insurreccional de masas del 23 de enero de 1958, fue sin embargo, debilitado y paulatinamente extinto, con la entrada masiva de los grupos y figuras de derecha en la Junta Patriótica, una hábil táctica del puntofijismo que engolosino a los etapistas, conformes con la supuesta democracia electoral representativa de Betancourt-Caldera-Villalba y Allan Dulles de la CIA, celebrando en el Teleférico del Ávila, -construido por Marcos Pérez Jiménez- con los monopolios de fedecàmaras, la firma de la Paz Laboral. Un colaboracionismo aceptado por algunos liberales de la vieja izquierda, la mayor desviación democrático burguesa de 1958 que paraliza al movimiento obrero, permitiendo a las clases dominantes el control de la situación.

Este par de errores clásicamente reformistas, consolida la manobra anticomunista del puntofijismo, desvía la lucha de masas hacia un falso democratismo electoral representativo manipulado por los gobiernos de Betancourt-Leoni, vulgar maniobra de socialdemócratas, socialcristianismos y centristas de URD que muchos inocentes de nuestra vieja izquierda, tragaron entera, como Ilusiones democrático burguesa civilizada, altruista, absolutamente ajena a los intereses de las clases en pugna. ingenuidad democrática de los diputados etapistas que concluyeron todas en el Cuartel San Carlos y el exilio.

Pues bien, como decíamos “…La demolición popular de la dictadura militar, produjo una ofensiva popular en constante crecimiento, a partir del levantamiento popular del 23 de Enero, como se sabe, direccionado por el Partido Comunista y los aliados de <Ad de izquierda” (corriente que, en 1959, se convierte en el Movimiento de Izquierda revolucionaria) conducido en clandestinidad por el profesor Sáez Mérida; además pertenecían a la Junta el sector revolucionario de Urd liderado, justo por el presidente de la Junta Patriótica Fabricio Ojeda; figuras independientes y representantes patrióticos del Comité Militar, enlazados con el PCV…”

Dicho de otra manera, se trataba de “,..una vanguardia bien afianzada en el seno de grandes sectores de masas en vertiginoso ascenso antiimperialista, como literalmente se demostró durante la derrota popular del contragolpe militar perezjimenista del general Castro León y un poco después en las acciones contra Richard Nixon, vicepresidente de EEUU de “visita diplomática” en Venezuela para asegurarse si en verdad los traidorzuelos del Pacto de Nueva York cumplían con los acuerdos anticomunistas acordados en 1957 y ratificados en 1958 en el Pacto de la Quinta Punto Fijo, propiedad de Rafael Caldera.

El vicepresidente imperialista Nixon y su esposa fueron escupido y protestado por el pueblo venezolano desde el Aeropuerto de Maiquetía, a lo largo de la autopista Caracas la Guaira, hasta Catia y casi linchado por las masas enfurecidas en los alrededores del Panteón Nacional, haciendo que al gobierno imperialista yanqui de Dwight Eisenhower moviera su VII flota hacia las costas venezolanas y que los asustados jefes puntofijistas Betancourt, caldera y Jóvito corrieran humillados a disculparse por los sucesos hacia la embajada de Estados Unidos, donde presos del pánico se habían refugiado Richard Nixon con esposa y comitiva incluidas.(*)

(*) El lector interesado puede consultar además las notas sobre dichos sucesos publicadas por el Dr. Octavio Beaumont R. protagonista y militante comunista de la época.

Acciones insurreccionales que inequívocamente demostraban la fuerza popular de los comunistas y la izquierda para entonces, lo que concretamente permitía a dichas fuerzas formar un gobierno provisional nacional revolucionario de medidas sociales inmediatas y soberanas, lo cual no se hizo.

Varía la correlación política y en su lugar, se llama a formar un gobierno provisional con figuras moderadas, políticamente insípidas como Martín Vegas, Wolfang Larrazábal, Edgar Sanabria (1958-59) quien electoralmente le pasa “el coroto” al sangriento y mediocre gobierno de Rómulo Betancourt-Raúl Leoni, de composición oportunista, literalmente servil al Pacto de Nueva York y a los monopolios de Fedecámaras; error que permitió al punto fijismo reorganizar oficialmente sus fuerzas ultraderechistas, pasar a la ofensiva directa, allanar el Congreso Nacional y encarcelar a los confiados diputados revolucionarios.

El error elemental de un sector del PCV, MIR-URD y los aliados de la Junta, fue precisamente asumir la línea electoral etapista, fundamentada no en formar un gobierno provisional nacional revolucionario-que era perfectamente posible dada la fuerza popular de los marxistas y la correlación política nacional revolucionaria dominante en la Junta patriótica de 1958, un frente amplio de unidad nacional revolucionaria que, incluía a importante sectores nacionalistas dentro del ejército regular, agrupados en el Comité Militar, oficiales y soldados que muchos de ellos se levantan, poco tiempo después, -entre los años 1961-62- en las insurrecciones revolucionarias cívico militares de la Guaira (“Guairazo”), de Puerto Cabello, del Carupanazo, la toma del cuartel Freites en Barcelona y otros combates armado contra el régimen de Betancourt-Leoni y su cadena de medidas antipopulares con represión armada de ellas -incluyendo grupos de choque del partido AD-,allanamientos, aplicación de la conocida aplicando 10% de impuesto directo sobre el mísero salario de300 bolívares de la época, suspensión de as garantías constitucionales, allanamientos y desapariciones.

“…en lugar de un posible gobierno nacional revolucionario, se impone la aceptación de una democracia de carácter representativo parlamentarista de dialogo con la gran burguesía, incluyendo la conciliadora paz laboral y el gobierno liberal de centro derecha, evadiendo el hecho cumplido de que la derecha partidista oficial, justo acababa de firmar el acuerdo anticomunista de Nueva York (1957) con el implacable imperialismo yanqui, representado en la Casa Blanca por Allan Dulles, pacto anticomunista promovido hábilmente por las corrientes de Rómulo Betancourt al frente de los socialdemócratas de derecha, de Acción Democrática y Rafael Caldera como jefe ultraconservador del partido confesional Copei, dos reconocidos partidos burgueses pro imperialistas apoyados por los grupos oportunistas de Unión Republicana Democrática dirigida por el Jóvito Villalba.. Esto resultó un error fatal para el pueblo y el movimiento revolucionario.

Gracias a las posiciones quietistas de un etapismo “de izquierda enchumbado de democratismo pequeño burguès que permite a los betancourista exhibir en bandeja de plata la cabeza obrera de la pa laboral, del agresivo Pacto proimperialista de Rómulo Betancourt, Acción Democrática y su coalición puntofijista , el imperialismo norteamericano, la ultraderecha cívico militar pudo estafar las elecciones del año sesenta. Acto seguido, las policías de la “democracia representativa” allanan el Congreso de la República, encarcelan a los diputados comunistas, miristas y nacionalistas, desatando una represión sin precedente en Latinoamérica de atropellos, asesinatos, prisiones masivas y miles de , cumpliendo a pie de letra las lecciones norteamericanas de la tenebrosa Escuela de las Américas.

A lo largo de 30 años, millares de activistas, cuadros comunistas, marxistas y demócrata fueron torturados y asesinados brutalmente en las calles, campos y los tenebrosos antros militares de los T.O – teatro de operaciones militares- bajo el control de la mencionada controlada por la burguesía anglonorteamericano e implementada por los diversos gobiernos gorilas del Continente, caso de Pinochet, de los militares del Cono Sur, igualmente que en Colombia, Brasil, Nicaragua etc. destacándose por su sadismo el puntofijismo venezolano de Acción Democrática, Copei, los militares gorilas los cuerpos de inteligencia de la Digepol, Sifa , los gobiernos conservadores y liberales colombianos y otros regímenes sacados del mismo basural.

Después del año 63, ya instalada y en desarrollo la dura lucha armada venezolana, se profundiza un segundo error estratégico: varios de los antiguos defensores del etapismo del 58-60, se inhiben, pero unos cuantos de sus críticos reaccionan con una línea liberal izquierdista: la tesis foquista o teoría del foco como fundamento guerrillero., Un comportamiento aventurero que según uno de sus promotores internacionales más conocidos, el socialdemócrata francés Regis Debray, más tarde funcionario del gobierno liberal burgués del imperialismo francés, a cargo de Françoise Mitterrand, a sus discípulos locales, que nada del viejo marxismo hacía falta o en tal caso que el foquismo era él “el último grito” del marxismo latinoamericano en el siglo XX.

Es decir, que históricamente -según coincidencia de etapistas y foquistas- por condiciones particulares latinas, no era necesario el partido proletario; tampoco la experiencia soviética de abril 1917. ni la teoría política o la condición histórica de la clase obrera, ni considerar las dictaduras de clase, como categoría histórica del proceso de las clases y sus intereses, sino que la salida era abrir un foco armado de cualquier especie, seguros de que ese foco absorbería con la singularidad de un hueco negro, la revolución por sí mismo, gracias a la gravedad de su fuerza de atracción. Esta tesis empírica se hunde dentro del infantilismo de izquierda; pero a pesar de su simpleza, atrae por la vía del romanticismo a muchos novatos, reduciendo el aprendizaje del marxismo en los nuevos militantes revolucionarios, por tanto, y diezmando las reservas político-militares de la revolución y las del propio Partido, al mismo tiempo que debilitaba la estrategia de lucha armada trazada en el III Congreso del PCV y un poco después en la Conferencia nacional de MIR.

Surgen foquistas de corrientes diversas que a la postre terminan dividiendo y debilitando la reorganización de los comunistas, consolidando en la década siguiente y fracasada la tesis foquista, el aislamiento de la clase obrera y la división del movimiento revolucionario, particularmente en las filas del PCV con la escisión del MAS por los teodoristas e igualmente en el MIR por los martinista en su separación del llamado Nuevo MIR, divisiones que se acentúan tras el cese de la lucha armada surgiendo los nuevos grupos y organizaciones políticas de la década siguiente, en los años setenta.

La mayoría de dichos grupos provenientes del medio estudiantil que, en general reemplazan el clasismo del partido proletario por el policlasismo del bloque social. En general, pocos asumen con rigurosidad el marxismo, la mayoría de dichos grupos rehúyen del materialismo histórico, algunos asumen las tesis sociales del freirismo brasileño, teoría de la liberación (Pablo Freire) a través de la pedagogía del oprimido, de entre las clases independientemente de sus antagonismos históricos y de la lucha de clase.

Otros se van a lo radical con los mensajes del padre colombiano Camilo y su tesis de diluir el marxismo y el cristianismo en una ideología indiferenciada y justa, tampoco valora el problema histórico de las clases ni el instrumento como lucha de clase del partido proletario, en su lugar, el movimiento como organización general policlasista, válida para los diversos movimientos que surgen en el período pos lucha armada venezolana, pero tambièn colombiana y de otras naciones.

En concreto, durante los años setenta en Venezuela, se reorganizan las viejas posiciones antipartido proletario, crece en algunos grupos la aversión o la indiferencia ante el marxismo , pero, sobre todo, crece las posiciones contra Lenin, muchos de los nuevos grupos reemplazan en forma explícita o tácita, los criterios del partido proletario por los de movimiento policlasista, bloque sociales (Mas…), vanguardias múltiples (Mir) grupos de acción revolucionaria, del pueblo avanza y otras nomenclaturas diversas de grupos que vienen del período armado (incluso de los años cincuenta) otros de las nuevas generaciones revolucionarias o de las subdivisiones del Mir y del Pcv, incluyendo varios sectores estudiantiles caso de Bandera Roja, de la Liga Socialista y otros, incluyendo grupos progresistas de la juventud revolucionaria copeyana, de Urd, independientes etc.

El policlasismo que se levanta prepotente a partir del programa electoral del Mas de 1973, es una propuesta ideológica de movimiento declarada contradictoriamente . Actualmente esa propuesta continúa en algunos grupos y partidos del proceso bolivariano, caso del Psuv o de de algunos partidos del extinto polo Patriótico, del Mbr-200 y otros movimientos políticos que -muchas veces por posiciones electoralistas- confunden y mezclan, sin establecer diferencias o coincidencias y sus razones de dos teorías pertenecientes a dos momentos históricos diferentes que en casos determinados pueden tener elementos coincidentes específicas de la contradicción opresores-oprimidos o y diferencias por la contradicción fundamental capital-trabajo, lucha de clases burguesía-proletariado.

Bien, pero además del etapismo democrático burgués del 58, de la posterior reacción liberal de ultraizquierda de los foquista, contribuyeron a la consolidación práctica del izquierdismo venezolano, las tesis izquierdistas patrocinadas por la socialdemocracia francesa de Regis Debray en algunos los frentes armados.

Se intensifica en ese importante campo de la lucha armada, el aislamiento continuado políticamente de la clase obrera, enlazado entre los etapistas de 1958 y los izquierdistas del año 1964 en adelante. En genera la izquierda y las masas quedan expuestas la demagogia electoralista de la derecha, sin dirección política efectiva cayendo paulatinamente algunos de sus bastiones, bajo el control de la reacción adecopeyana sindical, agrupada en la Confederación Trabajadores de Venezuela (CTV), cantón de la aristocracia obrera puntofijista y del lumpismo miliciano del , es decir, de Ad por casi cuatro décadas, tiempo más que suficiente para corromper en el oportunismo y personalismo electoral la ideología del movimiento obrero sindical, influencia que es liquidada por la poderosa insurrección popular del 13 de abril de 2002-2003, poniendo fuera de combate a la aristocracia obrera de Ortega y Cia.

Este partido derechista utiliza su apropiación de la CTV para ocultar que en realidad solo era un eslabón en la cadena de transmisión del capital monopolista e imperialista explotador y opresor dominante, hasta sus últimas consecuencias, lo que demuestra literalmente, acompañando al gran capital de Fedecàmaras-Venamcham hasta el mismo golpe imperialista del 11 de abril de 2002-2003, con el lumpen de Ortega, Peña, etc., en el que son derrotados por la insurrección política popular del 13 y meses siguientes desapareciendo definitivamente de la escena con esta solemne derrota.

Como es evidente en este breve pero necesario recuento de la importante fecha del 23 de enero y sus enormes consecuencias política, expresamente olvidadas, silenciadas y falsificada por derechistas y reformistas de toda laya, aquellos sucesos pos dictadura militar burguesa, representan los primeros embriones del “doble poder”, fallido por la vía combinada del etapismo como portada y el foquismo de contraportada. Error que se repite de otra forma en el período 2002-2003, a raíz de la nueva derrota fulminante que las masas infligen, desde el 13 de abril en adelante, a la cadena de golpes y paros cívico-militares contra los nacionalistas de Chávez y el movimiento socialista, organizados nuevamente por la poderosa coalición derechista de la “Santa Alianza” de la ultraderecha de Fedecámaras-Venamcham con el Episcopado, los partidos capitalistas de la “Coordinadora Democrática”, el lumpen obrerismo de Ortega-Cova, los militares golpistas y el lumpen.

Durante estas acciones combinadas insurrectas del 58 y del 2002-2003, es concreta la lucha de clases, sus consignas y esbozo del poder popular, e control obrero con el problema nacional de la soberanía, el antimperialismo, la unidad nacional etc.; se refuerza el aprendizaje y las tendencias del doble poder político dentro de las grandes masas en sus consignas de y otras consignas del poder obrero campesino y comunal. Con tan importantes y exitosas insurrecciones políticas, (e las que no podemos olvidar la poblada de 1989) se desvanecen las viejas presunciones contra la politización del movimiento obrero por parte de economistas y reformistas, reforzándose la posibilidad y la necesidad del partido proletario, la lucha política de clase y la toma del poder por el proletariado obrero campesino y comunal en función del poder para todo el pueblo.

La aplastante derrota del “push” cívico militar imperialista del 11 de abril por las insurrecciones populares de abril 13l en adelante, que prácticamente extiende sus acciones hasta más allá de diciembre de 2003; derrotando en lucha de calle los poderosos contragolpes de la burguesía, ponen fuera de combate las fuerzas del golpe principal imperialista; con ello queda fuera de combate el golpe petrolero, contra PDVSA del 3 de diciembre capitaneado por el agente Luis Guiusti, su presidente; el poder popular desbarata la huelga general indefinida, decretada por la dirigencia de la CTV con Carlos Ortegas-Manuel Cova y Froilán Barrios de protagonistas al frente de los grupos desclasados de la Confederación de Trabajadores de Venezuela; se liquida igualmente el paro bancario y las tomas terroristas de las plazas públicas nacionales, empatando estas acciones de masas con la desarticulación de calle contra el plan terrorista del 2014 Esta nueva y poderosa acción popular, polariza aún más la lucha de clases y las tendencias del poder paralelo o doble poder dentro del proceso bolivariano.

Pero, igual que el 23 de enero de1958 en la dirección de la Junta Patriótica dirigida exitosamente por comunistas y miristas, la línea insurreccional es interferida por los sectores etapista del proceso. Las sucesivas insurrecciones del 13 de abril del 2002-2003, se interrumpen en profundidad por tales tendencias dentro de proceso bolivariano. Vuelve la interferencia del etapismo dentro del proceso insurreccional, pero esta vez viene de los grupos nacionalista por las tácticas encontradas y confusiones dentro del MVR-gobierno, algunos de cuyos máximos dirigentes estaban directamente implicados en la conspiración contra el propio presidente Chávez -caso de Luis Miquelena, Alfredo Peña, Dávila, Germán Escarra y otros que aun andan por allí.

Conspiración del 11 de abril de 2002-2003 Igualmente exitosa. La derecha y el imperialismo anglonorteamericano son nuevamente derrotados por las masas insurrectas del 13 de abril en adelante; los poderosos contragolpe capitalista fracasan uno tras otro. Pero, la dirección dominante tampoco logra entender la dialéctica de las nuevas condiciones que genera el triunfo popular.

Vuelven, igual que en el 58, las condiciones del doble poder insurreccional en curso y políticamente polarizado por las grandes masas; con ello, tampoco se entiende la posibilidad de liquidar estructuralmente al capital monopolista como fuerza principal de la derecha golpista, derrotada por el pueblo y desorganizada internamente, logrando con ello que el proceso bolivariano se transformara en verdadera revolución bolivariana integralmente antiimperialista y antifascista de profundo cambio social, abriendo la salida hacia el socialismo revolucionario, encauzando el proceso en una especie de” tesis de abril” venezolana (), capaz de, habiendo derrotado el sangriento golpe capitalista de los monopolios, del imperialismo y sus testaferros de la derecha interna, tomar el poder obrero campesino comunal decretando un nuevo estado de todo el pueblo, facilitado además por las consignas de calle màs importantes como el control obrero, aplicación del artículo 113 de la Constitución Bolivariana que prohíbe los monopolios capitalista, base legal de su socialización y otros artículos vigentes, en la mira de fedecàmaras y los reformistas que apuntan públicamente dicho objetivo en la proxima reforma constitucional ()

() Este tema es un importante tema programático de coincidencia en el análisis del problema nacional venezolano con los camaradas Leovigildo Leal y dirigente nacional del Movimiento Marxista 5 de mayo de Brasil. () Punto de referencia son las Tesis de abril de V. Lenin, 1917.

Así, como en el 23 de enero de 1958, era posible afianzar el proceso insurreccional contra la burguesía militarista derrocada organizando un gobierno nacional revolucionario en el nuevo Estado popular de ascendente sentimiento antiimperialista con presencia indiscutible de los comunistas y marxistas en su seno, dado el prestigio alcanzado por el partido y las corrientes de izquierda en las filas revolucionarias, la debilidad manifiesta de la ultraderecha y la desorganización, incluso militar, de ella; las cada vez mas avanzadas acciones ininterrumpidas de las masas en su decidido reconocimiento y respeto político de la Junta Patriótica; así mismo entre el 2000-2003, derrotado el golpes de Estado de la derecha imperialista y el capital monopolista de Fedecàmaras-Venamcham en casi toda su estructura, era posible lograr los cambios revolucionarios necesarios en el campo del antimperialismo, la lucha de clases y el comienzo de medidas socialistas pertinentes; liquidada la poderosa ofensiva magnicida de la alta burguesía local e internacional que incluía, como se ha dicho, a todo el arsenal capitalista de Venezuela en ambos momentos, pero mucho màs directamente en las jornadas del 13 de abril en adelante: los golpes reaccionarios del alto clero, la banca, los partidos derechistas, los militares gorilas, la aristocracia obrera, los agentes de Luis Guiusti en Pdvsa y lumpen marginalismo como fuerza de choque capitalista, eran liquidados uno a uno por la fuerza popular, echados a un lado del momento histórico y con ellos, el peso muerto de economistas, reformistas y oportunistas electorales. Esto era más que posible hacerlo y con ello sentar las bases proletarias hacia el socialismo revolucionario.

Derrotado por la insurrección política de masas el poderoso golpe imperialista del 11 e abril, era además de necesario y perfectamente posible como lo era el 23 de enero, montada la vanguardia en la acción insurreccional demoledora y sostenida, en un doble poder en formación creciente profundizar medidas revolucionarias antimonopolistas inmediata e incluso como ya se ha dicho, plenamente constitucionales comenzando por aplicar del artículo 113 de la CRBV que prohíbe los monopolios capitalista, en este caso los organizadores del sangriento “push” contra el gobierno constitucional de Hugo Chávez, pero de seguido contra todo el proceso bolivariano y los socialistas.

A partir de estas medidas revolucionarias apuntaladas por la insurrección política, era posible socializar el gran capital golpista testaferro del imperialismo yanqui jefe del represivo golpe, montar el control obrero campesino y comunal que en la realidad es de hecho organizar el nuevo Estado popular revolucionario de todo el pueblo, desarrollando a fondo la importante consigna de control obrero de los medios estratégicos de producción, exigida en la calle por la unidad socialista-comunistas y nacional revolucionari antiimperialistas dentro del proceso bolivariano; fuerza unitaria que, junto a los sectores nacional democráticos del mismo proceso, materializaron en la calle las consignas principales de la revolución, exigiendo profundizando hacia el socialismo revolucionario. Todo ello era posible, comenzando por la socialización de los medios productivos monopolistas estratégicos de Fedecàmaras-Venamcham y sus aliados internacionales involucrados hasta el cuello en el sangriento golpe civico militar del 11 de abril de 2002 con todo y directiva.

Pero en lugar de este procedimiento, la línea nacionalista vacila y cae en otra modalidad etapista: el insólito “perdón” y la impunidad democratista, para respiro de los golpista y magnicidas de la ultraderecha, error que como vemos se paga muy caro.

En consecuencia, el proceso bolivariano, contando con una oposición de derecha en desbandada, aturdida por la acción de masas y un imperialismo desconcertado por la fulminante derrota de sus fuerzas golpista reacciona erróneamente no ejecutando medidas justicieras contra una poderosa coalición gran burguesa, golpista, magnicida, anticonstitucional y entreguista con las peores intenciones de clase de haber triunfado, como quedó plenamente demostrado un 3 de enero de 2026 cuajado de centenas de asesinatos, destrucción y del secuestro presidencial por el imperialismo trumpista y sus socios internos. No fue asì, en su lugar, un insòlito perdon una línea de perdones, diálogos, proyectos, acuerdos perpetuos por etapas. No se aplica la táctica plan sino una táctica proceso indefinido. (*) V. de Van der Velde Otto “Registro socialista del proceso constituyente venezolano, cap. táctica proceso o táctica plan. p16, Premio Nacional. Ministerio de la Cultura, serie Pensamiento Social. Editorial Corpográfica S.A 2005

En esa dirección se reorganiza el nuevo partido en base al policlasismo del Partido y sus aliados del Polo Patriótico, maquinaria electoral reorganizada sobre los escombros de un MVR, del que hemos dicho unos cuantos de sus altos jefes estaban comprometidos con el golpe antichavista del 11 de abril. En pocas palabras, nuevamente se pierde una condición coyuntural factible para un cambio de fondo del proceso bolivariano: el del 23 de enero de 1958, conducido por socialistas y sus aliados nacional revolucionarios, de del 13 de abril 2002-2003, por nacionalistas y sus aliados socialistas.

Ambos interferidos por la desviación etapista , es decir, por la idea de establecer un cambio por largas etapas democráticas del desarrollo capitalista; completada esa etapa industrialista del capital, comenzar otra larga e incierta etapa de transición al , la etapa , concepción europeísta no solamente diletante, insegura y de desprecio de las condiciones coyunturales producto de la lucha política de clases, sino que tambièn pasa por alto las contradicciones de capitalismo oprimido dependiente y neocolonial o sea, de la cuestión nacional.

El nuevo etapismo de izquierda, permite, igual que el 23 de enero de 1958, se alargase innecesariamente un espacio que le permite, en poco tiempo a la derecha reorganizar sus fuerzas y reiniciar otra escalada político terrorista hasta el sol de hoy, incluyendo la invasión y el secuestro presidencia del 3 de enero.

Tras el “perdón”, el capital monopolista, particularmente el capital financiero, retoma la iniciativa con la ultraderecha y el neofascismo partidista, reinsertando en la escena política a Primero Justicia, Súmate, Vanguardia Popular, figuras derribadas por las masas, Ledezma, Radonski, López o Corina Machado, mas los viejos aliados puntofijistas de Ad-Copei y -he aquí la “novedad” – que la burguesía suma a unos cuantos renegados del marxismo venidos del viejo oportunismo de izquierda, figuras y grupillos del MAS, “Causa Radical” y el sector inclinado a la derecha de la fragmentada organizaciòn Bandera Roja, grupos que sin pudor alguno, pasan con armas y bagaje, del campo de la izquierda al campo de la ultraderecha como su fuerza de choque.

Con dicho a cuesta, la derecha se mueve y reedita la “santa alianza” capitalista, bajo las órdenes directas del imperialismo anglo-norteamericano y europeo, particularmente de la burguesía española. Esa ofensiva se potencializa electoralmente tras la candidatura de Enrique Radonski que, junto a la señora Machado y López, forman un trio neofascista de cuidado.

A partir de la fecha el trumpismo y sus aliados planifican los detalles del planl boicot y bloqueo general de Estados Unidos y sus arrastrados europeos. Los monopolios capitalistas e imperialistas junto con burócratas institucionales afines, emprenden una campaña contra los derechos laborales. La economía popular entra en crisis general con infra salarios, dolarización desatada de precios y bonificación del salario.

Finalmente, no está demás recordar, que la derecha en Venezuela también ha ensayado (y ensaya) las formas de un “doble poder” con los casos Radonski Guaido, Corina Machado, Gonzales Urrutia y otros etcéteras de turno. La reelección de la burguesía conservadora de Donald Trump facilitaría esa estrategia terrorista de la derecha local, pero la crisis estructural del capitalismo y la nueva geopolítica mundial con todo y sus novedades, abre también amplias posibilidades de poder para al proletariado obrero-campesino- comunal y sus aliados…”>

(*) Redacción:. Las Notas fueron tomadas del artículo de Otto Van der Velde Q. sobre el 23 de enero de 2025, aparecidas en el Blog El Proletario, publicación central de la Dirección Nacional del Partido Revolucionario de los Trabajadores.

Definitivamente, podemos decir al cierre de este 23 de enero de 2026, que esas previsiones planteadas el pasado 23 de enero de 2025, se recargan en forma altamente peligrosas con las acciones terroristas iniciadas el 3 de enero por el gobierno de Trump; pero, al mismo tiempo las contradicciones y la geopolítica mundial abren grandes posibilidades revolucionarias a mediano plazo, producto de la respuesta popular que poco a poco, mientras se despeja el escenario y brota la verdad de los hechos por sobre la mentira, disimulos y hechos cumplidos, va ella tomando forma tras el desconcierto y la confusión producto de la invasión, pero también de una desinformación insoportable como si se tratara solamente de hechos cumplidos, no de una ofensiva imperialista general que pone en peligro la soberanía nacional, nuestra unidad como nación, la vida del pueblo y de la especie humana amenazada por la guerra nuclear de un imperialismo en crisis histórica..

Pero aun con todo ello, las coyunturas venezolanas y la realidad internacional demuestran que el imperialismo yanqui, igual que lo han sido el inglés, el japonés y el alemán del siglo 19 y 20, con todo y su fanfarronería es un capitalismo derrotable por la lucha popular; que peor son los errores o las complicidades internas que las bravuconadas capitalistas externas. Finalmente es màs que evidente que la encrucijada histórica planteada por la valiente revolucionaria del Movimiento Espartaco, Rosa Luxemburgo, vuelve bien uncon todo su peso a la escena del siglo 21: ciertamente, reforma o revolución. No hay camino intermedio.