La Asociación Sueco-Cubana condena los ataques
contra Venezuela
Los bombardeos en territorio venezolano y la detención ilegal de su presidente sobrepasan un
límite inaceptable. Estos actos representan una violación extremadamente grave de la soberanía
de Venezuela y constituyen un precedente sumamente peligroso para toda la comunidad
internacional.
Si se tolera el uso unilateral de la violencia, el asesinato de civiles, actos de piratería y el saqueo
de los recursos de estados soberanos, el mundo se encamina hacia un escenario de confrontación
global de proporciones impredecibles.
Los ataques constituyen un acto criminal que viola flagrantemente tanto el derecho internacional
como la Carta de las Naciones Unidas. Al mismo tiempo, son la culminación de una guerra híbrida
que Estados Unidos ha librado contra Venezuela durante más de dos décadas. El objetivo
siempre ha sido restaurar el control de las empresas estadounidenses sobre los recursos y
riquezas de Venezuela.
Estados Unidos ha querido socavar el proyecto bolivariano que, mediante la nacionalización y el
control de los recursos petroleros, ha creado programas sociales masivos en áreas como salud,
educación y vivienda. El proyecto también ha construido consejos comunales para la
participación ciudadana en la planificación social y el control de los fondos públicos. A pesar de
que la revolución ha tenido elementos contradictorios, dogmáticos y corruptos, ha mantenido el
apoyo de la mayoría popular y no ha podido ser derrotada democráticamente.
Tras la muerte de Chávez en 2013, la guerra híbrida se intensificó mediante el bloqueo
económico, la fuga de capitales y ataques monetarios, campañas mediáticas, sabotajes y apoyo a
«líderes de la oposición» impopulares como María Corina Machado. Y ahora, mediante una
violenta invasión militar de un país que no representa amenaza alguna para Estados Unidos.
La crisis económica y política de Venezuela no puede, por tanto, separarse del estrangulamiento
que la potencia ha ejercido sobre el país para forzarlo a volver bajo su dominio.
El pueblo venezolano tiene derecho a la soberanía, derecho a determinar su propio futuro sin la
injerencia extranjera y, sobre todo, derecho a una vida en paz y cooperación.
Por ello, la Asociación Sueco-Cubana exige que cesen inmediatamente las agresiones de Estados
Unidos y que se respete la soberanía del pueblo venezolano.
Por la Asociación Sueco-Cubana
Matias Diessler, presidente