Carta de gratitud eterna desde el corazón de Venezuela

Caracas (Prensa Latina) En la geografía del alma latinoamericana hay dos naciones que laten como una sola: Cuba y Venezuela, la historia se empeñó en unirlas con hilos de heroísmo y la Revolución las soldó con el acero de la dignidad.

  • febrero 14, 2026

Por Yhonny García Calles*

Colaborador de Prensa Latina

Hoy, los hijos e hijas de la Patria de Bolívar alzamos la voz no para pedir, sino para agradecer, en un mundo donde el imperio intenta imponer el odio y el bloqueo como armas de dominación.

Los venezolanos que abrazamos el sueño de una sociedad justa, sentimos el profundo deber de reconocer, con el pecho lleno de emoción, la deuda infinita que tenemos con el heroico pueblo cubano.

Nuestra historia compartida no empezó ayer, cuando los vientos de la Revolución bolivariana acercaron aún más nuestras orillas; se escribe con la tinta indeleble del agradecimiento más íntimo, pues fue la santiaguera Inés Mancebo quien, con la leche de su pecho, amamantó a nuestro Libertador, Simón Bolívar.

Ese gesto de altruismo y ternura es el origen de un parentesco que la historia se encargaría de sellar para siempre en los campos de batalla y desde entonces, la sangre de Cuba se derramó en la lucha por nuestra independencia.

Cuando Venezuela luchaba por romper las cadenas del colonialismo español, muchos cubanos, siguiendo la estela luminosa de (Carlos Manuel de Céspedes y (José) Martí, vinieron a empuñar las armas junto a nuestro Ejército Libertador y no a conquistar, sino a liberar.

Esa semilla de fraternidad germinó con el tiempo, resistió huracanes, soledades y traiciones, hasta convertirse en el árbol gigante que representó la amistad imperecedera.

Ellos no solo unieron sus ideales en aquel histórico encuentro de 1994, sino que refundaron dos gigantes del siglo XX: los comandantes Hugo Chávez Frías y el invicto Fidel Castro Ruz.una alianza estratégica basada en el amor y la justicia social, demostrando que otro mundo es posible cuando los pueblos se dan la mano.

CONVENIO EN BENEFICIO DEL PUEBLO

Gracias al Convenio Integral de Cooperación entre ambas naciones, millones de venezolanos recuperaron la vista a través de la Misión Milagro; aprendieron a leer y a escribir con el método cubano “Yo sí puedo”, y han visto la luz de la esperanza donde antes solo había oscuridad.

En materia de salud, educación, cultura y deporte, más de 200 mil de los mejores hijos de la Patria de Martí han venido a luchar codo a codo con nuestro pueblo, llevando sus conocimientos y su sudor a los barrios más humildes, a los centros de diagnóstico integral y a los consultorios populares de la Venezuela profunda.

Ellos han compartido con nosotros lo que tienen, no lo que les sobra, encarnando la máxima más pura del internacionalismo y la solidaridad humana, y mientras las recetas del Fondo Monetario Internacional imponen sacrificios, Cuba nos enseñó a compartir.

Pero en la geopolítica del crimen, la solidaridad se paga cara; el criminal imperio, hoy liderado por la “figura nefasta” de Donald Trump, a quien el mundo señala como genocida por su bloqueo asfixiante en plena pandemia, arremete nuevamente contra Cuba con la firma de la Orden Ejecutiva del 29 de enero 2026, diseñada para asfixiar su economía y quebrar su dignidad.

Frente a esa vil agresión, los venezolanos sabemos que esa es también nuestra batalla. Lo que hoy hacen con Cuba, lo intentaron y lo intentan con nosotros, pero el agradecimiento alcanza su punto más alto, su sello definitivo, cuando recordamos que nuestra patria han sido defendida también con sangre cubana.

REVOLUCIÓN CUBANA, EJEMPLO DE RESISTENCIA Y GUÍA ESPIRUTUAL

Jamás olvidaremos a los 32 cubanos que ofrendaron sus vidas por la defensa de nuestra independencia y soberanía, y por la preservación de la vida del presidente constitucional Nicolás Maduro Moros, cuyo martirio es la prueba irrefutable de que la hermandad entre Cuba y Venezuela no es un eslogan de ocasión, ni un discurso para las cámaras, sino un juramento sellado con el mayor de los sacrificios.

Ellos nos enseñaron que la Revolución cubana no es solo un ejemplo de lucha y resistencia, sino una guía espiritual que nos orienta a seguir adelante incluso cuando la muerte acecha.

En estos tiempos de arremetida fascista, donde las redes sociales se llenan de mentiras y los gobiernos cómplices aplauden el bloqueo, nosotros, los que abrazamos a la Revolución cubana, sentimos la obligación moral de responder con creces a tanto amor recibido, no podemos ni debemos quedarnos callados.

Hoy reiteramos nuestra más profunda convicción; a “Cuba hay que quererla”, como reza la letra del cantautor Raúl Torres.

Hay que gritar bien fuerte, para que el mundo lo escuche, que, frente al bloqueo, la mentira y la agresión del imperio, ¡Cuba No Está Sola! Porque en el pecho de cada venezolano y venezolana honesta, late un corazón agradecido y rebelde, dispuesto a compartirlo todo, como a nosotros nos enseñaron. La gratitud no es moneda que se devalúe con el tiempo. Es compromiso de acción.

Y hoy, más que nunca, nuestro compromiso es estar con Cuba en las buenas y en las malas, en la victoria y en la resistencia. Lo hicieron ellos por nosotros durante dos siglos. Lo haremos nosotros por ellos ahora y siempre.

arb/jcd/ygc

*Coordinador Nacional del Movimiento de Amistad y Solidaridad Mutua Venezuela-Cuba.