“AL VERDUGO, SI; A SUS VÍCTIMAS, NO”

La siguiente nota es de Narciso Isa Conde, un veterano dominicano en la lucha antiimperialista que como joven comunista participó como miliciano junto con el coronel Francis Camaña en la defensa de la República Dominicana en contra de la invasión yankie en 1965.

El título de su nota hace una importante distinción en donde subraya lo siguiente:

Lula hace unos días declaró que “no era conveniente para la transición democrática en Venezuela que Maduro regrese a su patria”. Parece que prefiere que se hunda en la cárcel tumba del imperio.

Petro volvió a recalcar que mantiene la actitud de no reconocer el gobierno de Maduro y lo hizo estando Maduro preso.

Ninguno de los dos se ha sumado a la campaña mundial por la libertad de Maduro y Cilia.

O, como concluye Narciso:

No hay diferencia que justifique esa actitud. ¡Condenar al verdugo, no a sus víctimas! Es cuestión de ética y moral revolucionaria-socialista.

Contrasta condenar a Maduro y tratar de entenderse con Trump y otros trumpcitos de la región,

Es un contrasentido tratar a Maduro de esa manera y reconocer a Trump y a otros presidentes malandros.

Hay que respetar y unir todas las diversidades dispuestas a derrotar la supremacía de EEUU.

Dick Emanuelsson

“AL VERDUGO, SI; A SUS VÍCTIMAS, NO”
Por Narciso Isa Conde

“De fortaleza sitiada, Venezuela ha pasado a un status peor: a un país más vulnerable, con un Estado bajo amenaza de destrucción y una presidenta y otros altos funcionarios condenados a muerte.”

Al inicio del siglo XIX el pueblo haitiano protagonizó la primera independencia en Nuestra América colonizada por los imperios europeos y a la vez la primera revolución social antiesclavista de un pueblo negro contra la cruel supremacía blanca.

Derrotó al poderoso ejército napoleónico, sostén de la esclavitud y del saqueo en la parte occidental de esta isla y dio un aporte decisivo a la gesta del libertador Simón Bolívar en Suramérica.
A mediados del Siglo XX el pueblo cubano, con Fidel al frente, se insurreccionó y derrotó la tiranía batistiana, dando inicio al accidentado ciclo de la segunda independencia latino-caribeña contra el dominio del poderoso imperialismo estadounidense, venciendo todas sus conjuras y sembrando socialismo.

Al concluir el siglo XX e iniciarse el XXI, el bravo pueblo venezolano, encabezado por un talentoso coronel de su ejército, el Comandante Hugo Chávez, acompañó y reanimó el ciclo iniciado por Cuba y retomó el ideal socialista; sensiblemente estropeado por el derrumbe de la URSS y la desintegración del euro-socialismo soviético
Esto no lo han perdonado por los siglos de los siglos ninguno de los imperios coloniales ni de los imperialismos modernos, especialmente EEUU con su perversa saña propia y heredada.
El odio, desde la soberbia imperialista transformada en crueles sanciones y castigos interminables, ha sido visceralmente desplegado contra esos procesos liberadores y especialmente contra sus próceres y sus principales dirigentes; quienes, individual y colectivamente, han sido estigmatizados, calumniados. bloqueados, cercados, agredidos y sometidos a toda suerte de guerras inventadas y de terrorismos de todas las calañas.

Por parecido destino manifiesto del mismo imperialismo, esa ha sido el derrotero impuesto a la revolución sandinista y al histórico antiimperialismo de la revolución popular nicaragüense.
Imposición violenta, muy violenta, acompañada del terror sin límites y las horrorosas guerras preventivas de baja y mediana intensidad, ejecutadas por el Pentágono para derrotar la revolución sandinista e impedir el triunfo de las insurgencias populares en Honduras, El Salvador y Guatemala; y para obstruir por la fuerza la cuarta oleada revolucionaria del ciclo estelar que Cuba inició rumbo a la segunda independencia y a la nueva revolución continental.
Al Chile de Allende y a su bondadosa revolución socialista pacífica, le fue peor con el horripilante golpe fascista y la tiranía de Pinochet auspiciada por EEUU en 1973.

En abril de 1965, en República Dominicana, a la hermosa insurrección cívico-militar victoriosa que encabezaron los coroneles Francis Caamaño y Fernández Domínguez para el restablecimiento de la democracia y el rescate de la soberanía, el Coloso del Norte le lanzó cuarenta mil marines y un paquete de porta-aviones, helicópteros, tanques y cañones, para derrotarla esgrimiendo un anticomunismo serval y la consigna “no otra Cuba en el Caribe.

∙ RESULTADOS DE LA CONTRAOFENSIVA IMPERIAL

Por diferentes razones y múltiples adversidades, en sus respectivas épocas y diversos escenarios regionales y mundiales, uno a la larga y otros a la corta, ni la revolución anti-colonia haitiana, ni los intentos de procesos revolucionarios en República Dominicana, Chile y El Salvador, pudieron sobrevivir
Las revoluciones en Cuba, Nicaragua y Venezuela han perdurado a base de un despliegue de heroísmo y resistencia, sometidas a sacrificios, privaciones y penurias inenarrables.

Sobrevivieron hasta el presente gracias a un “milagro” inseparable de su capacidad de resistencia, del heroísmo y dignidad antiimperialista de sus pueblos; a lo que se han sumado diversos modelos políticos, socio-económico y militares, difíciles de desestabilizar y derrocar; y también diversas formas de la solidaridad regional y mundial, y más recientemente las consecuencias positivas y ventajas del surgimiento de un nuevo orden mundial multipolar
Pero sobrevivieron en el Hemisferio Occidental como “fortalezas sitiadas” por el sistema imperialista mundial y particularmente por la súper potencia EEUU, ahora en franca, agresiva y criminal decadencia.

Contra Venezuela, luego de sitiada y cuasi estrangulada, la cúpula del poder imperialista estadounidense, que instrumenta a Donald Trump, ejecutó una operación militar genocida, que incluyó el secuestro del presidente Maduro y su compañera Cilia Flores.

Desde entonces, a todo lo anterior se le suma la amenaza de Trump y sus halcones de ejecutar agresiones peores, si no se aceptan los designios de subordinación de la Casa Blanca en todas las vertientes de su interés; determinación militar respaldada por el PENTÁGONO y su COMANDO SUR con todo el descaro del mundo.

De fortaleza sitiada, Venezuela ha pasado a un status peor: a un país más vulnerable, con un Estado bajo amenaza de destrucción y una presidenta y otros altos funcionarios condenados a muerte, solo tolerados si aceptan las órdenes imperiales.
No se produjo el cambio de régimen, pero sí el paso forzado a un Estado formalmente chavista, pero realmente frágil, sometido a una inmensa presión terrorista a cargo de una superpotencia canalla.
Es como si la jefa interina de estado, su gabinete y la asamblea nacional, pasaron a gobernar desde una cárcel invisible, con tremendas pistolas en la sien, manipuladas virtualmente desde WASHINGTON y fiscalizadas periódicamente por ministros, jefes de la CIA y generales del Comando Sur.

∙ DE LA FIRMEZA FRENTE A EEUU A LAS CONCESIONES.

En tal encrucijada, la legitimidad del chavismo, imposible de reemplazar por ultraderechas desacreditas, podría servir de colchón a una tendencia estatal forzada a hacerles concesiones cruciales al imperio agresor.
Aun frescas las graves heridas, los bombardeos y muertes, y el ominoso secuestro presidencial, ya hay acuerdos del gobierno venezolano con EEUU, concesiones y decisiones muy preocupante, junto a evidentes retrocesos en materia de soberanía petrolera y otras vertientes, y a demasiadas simulaciones e hipocresías gringas.

Esto genera dudas y confusiones que debilitan la unidad y la solidaridad necesaria en medio del Caribe invadido y de todo un continente en la vía de ser víctima de un monroísmo más perverso que el original.
∙ CUBA, VENEZUELA, DEMOCRACIA Y DERECHOS HUMANOS

Cuba, de fortaleza sitiada, ha pasado a ser fortaleza cercada militarmente, con las venas cortadas, con una economía y un modo de vida gravemente agredido en medio de su inmensa dignidad y firmeza.
A la vez no se siente la reacción necesaria de todo el SUR GLOBAL y sus potencias emergentes, más allá de las declaraciones y los pasos positivos ejecutados, que todavía no logran detener la maldita escalada gringa contra la soberanía de Nuestra América y que en primera línea se concentró contra Venezuela y Cuba.

Es notorio, como en los casos de Venezuela y Cuba y de todo el que no se subordine al tirano global, se esgrime como pretexto la ausencia de democracia y las violaciones a los derechos humanos, mientras a sus gobernantes se le sataniza y deshumaniza.

Como si las dictaduras de las élites capitalistas, cada vez más mafiosas, fueran democracia…

Como si Biden, Trump, Noboa, Milei, Álvaro Uribe, Duque, Bolsonaro, Bukele, Netanyahu, Zelenski… no fueran fascistas y genocidas descarados…

Como si las democracias liberales capitalistas no se han degradado hasta convertirse en partidocracias corruptas y plutocracias opulentas…

Como si Minneapolis fuera un paraíso de libertades y el ICE su fuente luminosa…

Como si EEUU no fuera un súper estado terrorista…

Como si las monarquías capitalistas respetarán derechos humanos…

Como no hubiera diferentes rutas y modelos hacia la democracia y en el capitalismo no proliferan las dictaduras y tiranías…

Como si los procesos de creación de democracia real e integral (económica, social, cultural, política) no estuvieran sujetos a tropiezos, limitaciones y errores.

∙ TRÁNSITO REVOLUCIONARIO DIFÍCIL Y FORTALEZAS SITIADAS.

A mi entender ninguna revolución sitiada de esa manera, en difícil transición hacia metas superiores, acosada por una contrarrevolución imperialista y oligárquica bestial, ha podido dar en materia de democracia política real y ejercicio de poder popular todo lo que quisiera, ni todo lo que podría ofrecer en otras condiciones.
Pero sería fatal caer bajo presión en la trampa de imitar modelos de las llamadas democracias capitalistas liberales-representativas, alejadas cada vez más de sus características originales, reducidas a votaciones viciadas por el poder del dinero, a competencias de partidos privatizados; partidos que el gran capital privado, la dominación imperialista y la narco-burguesía corrompen y pervierten.

El acoso, las agresiones permanentes, las precariedades provocadas, la condición de fortaleza sitiada, limita procesos revolucionarios, afecta la democracia popular, obliga a centralizaciones, genera tendencias a la militarización y a deformaciones propias del gigantismo de Estado y de las situaciones de guerra.
Incluso esas situaciones tienden a poner en primer plano la soberanía, y la defensa de la patria, y a relegar o postergar reformas necesarias y democratizaciones socializantes.

Cuba, Venezuela, Nicaragua están sometidas a nuevas y viejas modalidades de guerra y EEUU está amenazando hacerle lo mismo a todo aquel que se le independice u opte por vías alternativas, o incluso por modelos políticos diferentes a los que impone su dominación neocolonial.

La guerra mediática es un componente relevante de sus planes de agresión y ella incluye la estigmatización, el descrédito de los procesos soberanos (todos con grandes virtudes y significativos defectos) y la satanización extrema de sus dirigentes.

LA SATANIZACIÓN DE NICOLÁS MADURO.

Es el caso de Nicolás Maduro, secuestrado por unidades militares estadounidenses criminales, prisionero de guerra en el curso de una operación genocida (120 muertos), acusado de todo lo peor, incluso de ser jefe de un cártel de droga inexistente.
Se entiende que eso sea misión de las derechas y ultraderechas, de opresores imperialistas y lacayos, responsables de múltiples delitos.
Pero no de gobernantes y políticos que se asumen progresistas o que aceptan que lo califiquen de izquierda, aún sin serlo.

Lula hace unos días declaró que “no era conveniente para la transición democrática en Venezuela que Maduro regrese a su patria”. Parece que prefiere que se hunda en la cárcel tumba del imperio.

Petro volvió a recalcar que mantiene la actitud de no reconocer el gobierno de Maduro y lo hizo estando Maduro preso.

Ninguno de los dos se ha sumado a la campaña mundial por la libertad de Maduro y Cilia.

Está muy bien que Lula trabaje para fortalecer los BRICS, pero hizo muy mal en oponerse al ingreso la Venezuela presidida de Maduro a ese espacio multinacional.
Eso le hizo mucho daño a Venezuela y aportó a la satanización del mandatario venezolano, olvidando la solidaridad desplegada por Maduro cuando Lula estuvo preso.

Ninguno de los dos se ha sumado a la campaña mundial por la libertad de Maduro y Cilia.
No hay diferencia que justifique esa actitud.
No hay que estar de acuerdo con todo el pensar y el proceder de Maduro y de Cilia para ser solidarios con los dos.
Ellos son víctimas de un poder imperialista genocida y de un gobernante fascista.

Contrasta condenar a Maduro y tratar de entenderse con Trump y otros trumpcitos de la región.

Es un contrasentido tratar a Maduro de esa manera y reconocer a Trump y a otros presidentes malandros.

Hay que respetar y unir todas las diversidades dispuestas a derrotar la supremacía de EEUU.

Es difícil predecir los aciertos o errores que pueda o no cometer Maduro y los que están al frente de su gobierno en Caracas en esta nueva y compleja coyuntura.
Incluso se puede diferir de algunas decisiones adoptadas antes y después de su prisión.

Me parece que no somos pocos a los que nos preocupan algunas decisiones anunciadas por la presidenta interina Delcy Rodríguez sobre las nuevas relaciones y convenios estratégicos con EEUU, que hieren la sensibilidad antiimperialista e implican adoptar una pendiente peligrosa.
Ojalá se logre rectificar ese caminar sobre arena movediza y el ceder bajo presiones de un poder neofascista.

De todas maneras, es de principio ser solidario con el proceso agredido y con su presidente secuestrado y apresado. ¡Es un preso del imperio!

Es de principio, además, no alimentar la guerra cognitiva imperialista y desentrañar las verdades en un mar de mentiras.

¡Condenar al verdugo, no a sus víctimas! Es cuestión de ética y moral revolucionaria-socialista.