Breves Análisis de las implicaciones Geopolítica en Venezuela: la Doctrina
El asedio, bloqueo, asalto y trasgresión del suelo venezolano, el secuestro del Presidente Nicolás Maduro y su esposa, la diputada Cilia Flores (más allá de la valoración que se tenga de su Gobierno), es un precedente que no se puede aceptar, más aún, es una embestida, un despropósito al “Derecho Internacional” mutándolas a obsoleta. Secuestrar (en una “operación pinza”) al Presidente de una nación, que por su condición de mandatario tiene inmunidad diplomática, acción que por su naturaleza agresiva y profanadora, se convierte en la práctica en un “acto de guerra”. Bloquear una nación e invadir su territorio es inadmisible, ilícito, delictivo, inaceptable, humillante, además de sangrienta y brutal, y si le agregamos, dirigir y condicionar una transición política, es un hecho de tal gravedad, no solo por lo que implica e implicará a nuestro país, sino que la misma suprime de facto el “Derecho Internacional” (se altera la dinámica formal a nivel global, se debilitan las instituciones multilaterales, se prioriza la salidas unilaterales, se erosionan las normas internacionales, se elevan las tensiones, se contribuye a la inestabilidad mundial, la diplomacia es desplazada por la fuerza), dicho de otra manera, y aquí estoy siendo aún optimista, coloca a ese “Derecho Internacional” (con todas las falencias que pueda tener) en “terapia intensiva”, en agonía, es más, e inclusive, y no es un hecho menor, las leyes internas de lo Estados Unidos, con este acto, han volado por los aires. Esta lectura me dice que dentro del desarrollo capitalista actual hemos llegado a una ruptura, (un antes y un después), a un quiebre de manera descarnada de la democracia liberal y la actual estructura del Sistema Mundo conocido, por lo que me obliga a desarrollar en éste artículo varias líneas de análisis.
Me viene a la cabeza dos hechos históricos (contrapuestos) que emergen sorprendentemente en la actualidad con plena vitalidad y cercanía. 1) La resurrección de la Real Compañía Guipuzcoana (versión yankee) y 2) La percepción del Libertador Simón Bolívar vertida en la siguiente frase: “Los Estados Unidos parecen destinados por la Providencia a plagar la América de miserias en nombre de la libertad”, 5 de agosto de 1829 (hace ya 197 años, su hoguera sigue encendida).
El contexto: Estados Unidos está presenciando, en “vivo y en directo”, en la mitad del segundo decenio del Siglo XXI, el abierto desafío a su “ostentosa” hegemonía internacional, construida a partir de finalizar la Segunda Guerra Mundial a través de una milimétrica arquitectura con instituciones como el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional, la OTAN, la Organización Mundial del Comercio, el Sistema SWIFT y sobre todo, el dólar, utilizado como la moneda de intercambio comercial generalizada, por lo que lo convertía, de facto, en la divisa emblemática empleada por los bancos centrales de los países como reserva de valor internacional.
El sistema capitalista mundial se encuentra en violenta transición de una época histórica a otra. La disputa abierta es con las potencias emergentes (y en ascenso) que han venido ganando espacios en los últimos años: China (la segunda economía mundial y el segundo país con más habitantes del planeta tiene un avance impresionante en los últimos 20 años, lidera mundialmente la producción de conocimiento y se adelantó a los EE.UU en 57 de las 64 tecnologías críticas que definirán el futuro económico y militar global, según el Instituto Australiano de Política Estratégica). Rusia (el país más extenso territorialmente con 11 husos horarios con más de 17 millones de kilómetros cuadrados, además de ser la primera potencia nuclear). India (con la mayor población mundial con más de 1.400 millones de habitantes y la cuarte economía global), a estos tres países se le suman los otros miembros del BRICS Plus. Por lo tanto, Estados Unidos, a su pesar, ya no domina el mercado global ni puede imponer normas, precios o aranceles como antes y la razón de fondo es que le dieron primacía al capital financiero sobre el capital industrial. Trump ha ordenado el retiro de los EE.UU de la mayoría de los organismos internacionales. Mientras, paralelamente, USA, internamente, se viene debilitando paulatinamente: su deuda externa actual es de 38 billones de dólares, creciendo geométricamente (su PIB es de 30 billones de dólares) y el servicio de la deuda ya llega al 1 billón de dólares. Esta tendencia, sino cambia, hará colapsar a la economía estadounidense a mediano (o menos) plazo, de ahí la sustancia de la política bicéfala de Trump (y sobre todo, del “Estado Profundo”), por un lado, el de relocalizar las industrias en su espacio geográfico y presionar a sus aliados (Japón, Corea del Sur, Europa) de que inviertan en los EE.UU y por el otro, transformar el Ministerio de Defensa en Ministerio de Guerra y elevar su presupuesto de un billón a un billón y medio de dólares (1.500.000.000.000.000 $) anuales para el año 2027.
Las políticas que está implementando el Gobierno de Donald Trump abre grandes contradicciones, no solo en el exterior, sino también internamente: las nuevas revelaciones del caso de Jeffrey Epstein; las discordancias dentro del Movimiento MAGA, conflicto con el Presidente del Sistema de Reserva Federal, Jerome Powell, la consolidación de una corriente progresista liderada por Bernie Sanders, Alexandra Ocasio Cortez, Ilhan Omar, Bárbara Lee y el nuevo y mediático Alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani; la brutal política anti inmigrantes con su brazo policial el ICE (Servicio de Inmigración y control de Aduana) metamorfeado en una especie de ejército (federal) doméstico subordinado a Trump. Por otro lado, hay un aspecto nada desdeñable por el volumen de recurso que maneja, aunque no está registrada en las estadísticas oficiales, ha apuntalado y apuntala al sistema como tal, me refiero a la “economía oculta” sumergida, clandestina, soterrada pero poderosa: el contrabando y tráfico de armas, los paraísos fiscales y blanqueo (lavado) de dinero, la droga, la trata de blanca, pornografía y prostitución. Forbes publicó un reportaje en donde revela que hay 935 multimillonarios en los EE.UU., con una riqueza combinada que totaliza 8,1 billones de dólares. Sin olvidar, por la importancia política que tiene, que en noviembre de éste año hay elecciones de medio término para el Congreso.
Las potencias no actúan de manera espasmódica, sus acciones a corto plazo (operación en Venezuela) están, por lo general, engranadas a objetivos de mediano y largo plazo (mantener su hegemonía o en el peor de los casos, compartirlo, con la menor cantidad de países posible), sus actuaciones no son aisladas, de ahí que cuando Barack Obama designó a Venezuela en el 2015 como una “amenaza inusual y extraordinaria a la seguridad nacional de los Estados Unidos” (???) respondía a un objetivo diseñado. Hoy tenemos el Documento de la Estrategia de Seguridad Nacional de los Estados Unidos (la cual anexo y de necesario estudio) difundida en el mes de diciembre pasado por el Ministerio de Guerra estadounidense. Una muestra de lo que encierra su contenido la tenemos aquí en donde se plantea de manera explicita el control geopolítico sobre el Hemisferio Occidental y en particular sobre la América Continental (el Ártico, Groenlandia, Canadá, México, Panamá, el Mar Caribe, Venezuela, Colombia y el resto de Sudamérica hasta la Patagonia). Así pues, Estados Unidos, a gran parte de su formidable poder militar y todavía enormes recursos económicos lo está concentrando en éste hemisferio. Dichos propósitos orientan el objetivo central a la apropiación de los recursos naturales, el acceso a las materias primas, a los minerales críticos, por lo tanto, proveedores de insumos y por otro lado, en su intento explícito en impedir que la República Popular China se convierta en la primera economía mundial al cerrarle el acceso al intercambio comercial con esta parte del mundo. Con el “Corolario Trump”, incluido en el mencionado documento, pretende una especie de adaptación modernizada de la “Conferencia de Berlín”, aquella realizada entre 1884-85 en donde Europa se repartió el Continente Africano. La anexión de Groenlandia significaría que USA pasaría de tener 9.147.593 kms2 a 11.323.193 km2 y si le agregas Canadá, pasaría a poseer 21.307.863 km2; lo cual lo colocaría como el país con la mayor extensión territorial del planeta.
Lo histórico : ¿qué está quedando desplazado? La “Paz de Westfalia” de 1648 en donde se puso fin a la guerra de 80 años entre Holanda y España, como de la guerra de 30 años en Alemania, en donde se reconocía la soberanía de cada Estado-Nación, hecho que le daba nacimiento a la diplomacia. Con lo realizado el 3 de enero de 2026 también han sido relegados los términos que establece la Carta de las Naciones Unidas, firmada en octubre de 1945 y diseñada para prevenir otro conflicto de la magnitud de la Segunda Guerra Mundial. Una disposición central de este acuerdo, el artículo 2.4, establece que los Estados deben abstenerse de usar la fuerza militar contra otros Estados y respetar su soberanía ya que el vasallaje no podía seguir siendo el lenguaje normal entre países después de la devastación de la 1era. Y 2da. Guerras Mundiales. Está la Convención de Viena y a esto le agregamos el IV Convenio de Ginebra y el Reglamento de La Haya, en la cual imponen obligaciones claras al ocupante: no puede alterar la estructura política del Estado ocupado, no puede apropiarse de sus recursos para beneficio propio y debe administrar el territorio en favor de la población.
¿La ley o la fuerza? ¿Recuperar la hegemonía o pactar un “Yalta II”? En su primer año de su segundo Gobierno, Trump bombardeó embarcaciones en el Caribe y en el Pacifico con más de 100 víctimas; atacó Irán, Siria, Nigeria y Venezuela; y ha amenazado, con incursiones militares, a México, Panamá y Groenlandia. Se está implementando una nueva concepción bélica, adaptándola a las circunstancias de política interna: guerras rápidas, con la menor cantidad de tropas en el terreno.
Qué sucedió el 3 de enero de 2026: Las preguntas que todos nos hacemos
¿Cómo la operación comando de los estadounidenses obtuvo un logro tan fulminante y exitoso?
¿Qué ocurrió con la información y la contrainformación?
¿Qué sucedió con la contrainteligencia?
¿La estructura militar venezolana no estaba preparada (sorprendida/factor sorpresa) para una incursión por demás previsible y avisada?
¿Cómo fueron violados y neutralizados los sistema de defensa y la capacidad de combate del componente militar venezolano?
¿Por qué las fuerzas aéreas no se activó y el espacio aéreo quedó desprotegido?
¿Por qué la defensa aérea no se activaron?
¿Qué anuló el sistema de comunicación, las estaciones de inteligencia de señales y los radares?
¿Por qué no se dispararon los misiles antiaéreos portátiles?
¿Por qué no hubo repuesta alternativas a las electrónicas?
¿Qué pasó con la Casa Militar?
¿Qué operativo neutralizó a los anillos de seguridad del Presidente?
¿Por qué la respuesta militar a las operaciones norteamericanas fue tan débil o en la práctica, inexistente?
¿Cuántos militares murieron?
Lamentablemente para nosotros, el pueblo venezolano, aquí demostrado de nuevo, las consignas son eso, consignas, pero las consignas no ganan batallas.
Siempre hay que preguntar por qué, por qué, el por qué de las cosas….
Dónde estamos hoy: A esta altura se presentan varios dilemas. Uno de ello es que en nuestra Constitución no existe la figura de “Presidente Encargado” y los Artículos 233 y 234 de la misma, falta absoluta y falta temporales no contemplan explícitamente la circunstancia en la que nos encontramos hoy. ¿Cuánto durará el juicio abierto en contra de Maduro en los Estados Unidos? ¿Cuál será su veredicto? Hasta ahora se maneja el escenario de la ausencia temporal, pero si la misma se convierte en permanente, se tendrá que activar la sucesión presidencial mediante una elección.
Hay una especie de limbo, una “calma chicha” en donde seguimos bloqueados y paralelamente, se está “conversando” (o negociando) con quién secuestró al Presidente.
Hasta principio de éste mes, China compraba aproximadamente el 66% del crudo venezolano, mientras que los EEUU unos 25% ¿Cuáles son las variables que van a cambiar?
Como todos sabemos la economía venezolana funciona con los ingresos que vienen de la venta de petróleo, son más del 90% de las exportaciones del país. La pregunta es ¿Cómo se van a financiar las importaciones de productos básicos, alimentos, medicamentos, insumos agrícolas e insumos para proveer los bienes de capital y los bienes de consumo?
¿En qué posición política (se mantiene el bloqueo militar) y en qué condiciones económica (desfavorable) está negociando el Gobierno venezolano con el Gobierno de Trump?
¿A cuánto asciende en la actualidad la deuda externa del país y su servicio de la deuda? ¿En qué estado se encuentra la industria petrolera venezolana?
¿En la pretensión de los Estados Unidos está cobrarnos los costos de la movilización naval (y militar) que ha ejercido por varios meses?
Se me viene a la cabeza la obra de Giuseppe Lampedusa, “El Gatopardo”: aquí cambia todo para que no cambie nada, pero al revés, aquí no cambia nada, para que cambie todo… y no es un juego de palabras.
Declaraciones: Tras sus ataques aéreos masivos en Venezuela y la captura del Presidente del país, Nicolás Maduro, Donald Trump manifestó que será Washington el que dirija la política en Venezuela hasta que la Casa Blanca considere que puedan «hacer una transición segura». «No podemos arriesgarnos a que alguien más tome el control de Venezuela», expresó.
“Continuamos en coordinación cercana con las autoridades interinas y sus decisiones siguen siendo dictadas por Estados Unidos de América”, afirmó la secretaria de prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt. Agregó que su país ya empezó a comercializar el petróleo de la nación sudamericana a compradores internacionales y que “toda ganancia de la venta primero se depositará en cuentas bancarias estadunidenses para después ser compartida en beneficio de los pueblos estadounidense y venezolano”. El gobierno de Estados Unidos aseguró que controlará por tiempo indefinido la venta del crudo venezolano, así como los ingresos generados por esas operaciones (Trump dijo que lo hará personalmente).
El subjefe de Gabinete de la Casa Blanca y asesor de Seguridad Nacional, Stephen Miller, dijo: «Nosotros fijamos los términos y condiciones. Tenemos un embargo total sobre todo su petróleo y su capacidad para comerciar. Así que, para comerciar, necesitan nuestro permiso. Para poder dirigir su economía, necesitan nuestro permiso», dijo, antes de afirmar que «Estados Unidos está al mando».
En Secretario de Guerra, Pete Hegseth aseveró que actualmente el Presidente Donald Trump «establece los términos» para gobernar Venezuela. «Vamos a controlar lo que suceda después, debido a esta valiente decisión el Presidente Trump ha demostrado el liderazgo estadounidense». «Significa que nosotros fijamos las condiciones. El Presidente Trump las fija. Y, en última instancia, él decidirá las iteraciones»
El vicepresidente de los Estados Unidos, J.D. Vance, dijo el miércoles 5 de enero que su país pretende controlar enteramente la industria petrolera de Venezuela, «La gente siempre pregunta: ¿Cómo se controla Venezuela? Lo estamos viendo en tiempo real: la forma en que controlamos Venezuela es controlando el dinero. Controlamos los recursos energéticos. Y le decimos al régimen: ‘Tienen derecho a vender el petróleo siempre que sirvan al interés nacional de EE.UU. No pueden venderlo si no pueden servir al interés nacional de EE.UU”.
Es solo un bloqueo. No vamos a dejar pasar a nadie que no deba hacerlo. Recuerden que nos arrebataron todos nuestros derechos energéticos. Nos arrebataron todo nuestro petróleo, no hace mucho y lo queremos de vuelta. Otro reportero le preguntó a Trump: «Sobre Venezuela, señor, usted mencionó recuperar tierras de Venezuela. ¿Qué tierras son esas?»
Conseguir tierras, derechos petroleros, lo que teníamos… Nos lo quitaron porque teníamos un presidente que quizá no estaba pendiente. Pero no van a hacerlo. Lo queremos de vuelta. Nos quitaron nuestros derechos petroleros. Teníamos mucho petróleo allí. Como saben, expulsaron a nuestras empresas, y queremos recuperarlo (Convocó a las grandes petroleras a una reunión, a la cual asistieron: Exxon Mobil, Conoco Philips, Chevron, Murathon Petroleum, Eni, Valero Energy, Shell, Mercuria, Glencore entre otros. En esa reunión estimaron que para rehabilitar la capacidad petrolera de Venezuela se recitarían alrededor de cien mil millones de dólares y que la misma tomará varios años para lograr su recuperación). El propio mandatario Donald Trump anunció que Venezuela solo podrá comprar productos estadounidenses con ese dinero. Las imposiciones de Estados Unidos a Venezuela no se limitan al petróleo. “Me acaban de informar que Venezuela sólo comprará productos hechos en Estados Unidos, con el dinero que recibirán de nuestro nuevo acuerdo petrolero”, anunció en su red social Truth Social. “Estas compras incluirán productos agrarios, medicinas, instrumentos médicos y equipos fabricados en EE.UU. para mejorar la red eléctrica e instalaciones energéticas” del país caribeño. Más básico, más primario, ni un engendro…
A parte de los 300 mil millones de barriles de petróleo (las mayores reservas probadas del mundo) y 200 billones de metros cúbicos de gas (6 veces más de las que tiene Estados Unidos), nuestro país también cuenta con inmensas reservas de metales preciosos ubicadas entre los estados Bolívar y Amazona en el denominado Arco Minero del Orinoco (el añorado “Dorado”). Se estima que hay unos 8 millones de kilo de oro, cerca de un millón de quilates de diamantes brutos, así como cantidades significativas de hierro, bauxita, níquel, coltán, estaño, tungsteno, zinc, titanio, agua, mucha agua y hasta, aún no cuantificadas, las codiciadas “tierras raras”. A todo esto se le agrega una situación geoestratégica excepcional, al norte de Suramérica, al sur del Caribe y con presencia (flanco) al Atlántico y no tan lejos del Canal de Panamá que le permite acceso al Pacífico.
Qué cosa tan particular es Venezuela…
Por lo cual, ante estas declaraciones y por lo que ha venido sucediendo desde septiembre para acá y sobre todo, por los hechos del 3 de enero de 2026 surgen una serie de preguntas:
¿Cuál es el margen de maniobra que tiene el pueblo venezolano ante las pretensiones de los Estados Unidos?
¿Nos estamos convirtiendo en una nueva Puerto Rico?
¿Qué opciones tenemos ante una política de fuerza (“suma cero”) de USA?
¿Cuáles son las “líneas rojas” del Gobierno venezolano ante los Estados Unidos?
¿Venezuela es un “vagón” sin “locomotora”?
¿Cómo queda el bloqueo con la navegación en alta mar y en nuestro espacio aéreo?
Si las empresas petroleras extranjeras entran a explotar los recursos energéticos ¿Cuál será el control sobre ellas?
¿Cómo se va a enfrentar la merma de los recursos que ingresan al país?
¿La Constitución de la República se va a modificar?
¿Se va a modificar la Ley de Hidrocarburo?
¿Se va modificar el ámbito normativo de la Ley Antibloqueo?
¿Se va a implementar un nuevo “marco laboral”?
¿Cómo quedan los derechos laborales históricos de los trabajadores, pensionados y jubilados?
¿Cómo los trabajadores, los pensionados y jubilados van enfrentar esta crisis con un salario básico equivalente a 0,38 (y bajando) centavos de dólar al mes?
¿Los “bonos compensatorios” van a seguir formando parte del ingreso familiar del venezolano?
¿A cuántos días asciende las reservas alimentarias del país?
¿Qué va a pasar con las Bolsas Clap?
¿Cómo va a quedar el Convenio de Salud con los médicos cubanos?
¿Qué viene ahora? ¿Cuál es nuestro presente y futuro?
La complejidad de la situación agudizan las condiciones de vida de la población y en especial, la erosión de su poder adquisitivo. (¿A cuánto asciende, para un sector nada despreciable, su deuda con Cachea?). Se dispara de nuevo la inflación. Venezuela no es un terreno descampado ni una “piñata”. El venezolano no se puede dejar “patotear”. Tenemos que investigar, analizar y actuar. Hay una vieja máxima que dice que “en toda crisis se abren oportunidades”… Las fuerzas sociales tienen la obligación de organizarse. Crece la importancia de la solidaridad internacional, en especial de Brasil, Colombia y México.
Finalmente, a todos los venezolanos, a todos los pueblos y ciudadanos del mundo, porque en Venezuela se está jugando algo más que su territorio, acudo, para hacerme entender, a Ernest Hemingway con la frase con que comienza su famosa novela: “…La muerte de cualquier hombre me disminuye porque estoy ligado a la humanidad; y por consiguiente, nunca hagas preguntar por quién doblan las campanas: doblan por ti”.
Humberto Rojas D.
10-01-2026
Anexo:https://legrandcontinent.eu/es/2025/12/07/estrategia-de-seguridad-nacional-estadounidense-el-plan-de-la-casa-blanca-contra-europa-texto-integro/