La calle era libre

En tiempos de inocencia única, el estado que más acompaña a la infancia y el que mejor le sienta, cuando se creía que todo permanecería igual , se proclamaba a viva voz : » la calle es libre».
El reclamo a favor de un espacio sin restricciones , donde se prohibía prohibir, se esgrimia en las ocasiones de la caída invasora de una pelota a un fragante jardín exterior, celosamente cuidado y resguardado por una honorable matrona que al notar sus «Isoras » o «bella a las once» estropeadas, se negaba rotundamente a la devolución de la esférica.
Si la dama en cuestión argumentaba su «Derecho de frente» y exigía: ! Jueguen en el patio de su casa ! le ripostaba el coro infantil: » la calle es libre «.
Ahora bien, en este inesperado presente y ante la veloz y voraz procesión de motos de variadas. cilindradas.
La ocupación de las aceras por la variopinta clientela de licorerías dotadas de música anti – diálogos.
Charleros y pedilones de variada índole
Expendios de verduras y mercancía -seca a modo de alcabalas.
Predicadores de antiguas y viejas religiones atentos al abordaje de futuros paga- diezmos.
Amables vendedores de baratijas.
Espontáneos anfitriones de tragos de licor que seguro pagarán » al cobrar el bono».
Románticas señoras dispuestas a «ser más amables» eso sí, luego de la ingesta de una » caja de frías » o una «mula completa » de ron.
Aficionados a la política.mercenarios apoyadores de la ideología del que. » brinde».
Mecánicos con vocación callejera.
El mágico ejército de «Parqueros» ( no están cuándo estacionas pero si cuando te vas) cuidadores de puestos en espacios de dominio público.
Niños en situación de calle con la comprensiva mirada de lo Consejos de Desprotección.
Burger Kioskos o de empanadas aplazados en materia de higiene.
Pasajes peatonales ocupados por toldos, sillas y mesas de restaurantes o panaderías cercanas.
Entonces: será que la muchachada del siglo XXI podrá proclamar de nuevo ?: ! La Calle es Libre !

Douglas Morales Pulido
Cronista Comunitario.