MACRI, FERNÁNDEZ O EL FMI: ¿QUIÉN GOBERNARÁ ARGENTINA?


PRESIDENCIALES EN ARGENTINA DEFINIRÁN UN NUEVO PLANO POLÍTICO EN EL CONTINENTE

Faltan sólo horas para que los argentinos participen en unas elecciones presidenciales que definirán el rumbo político y económico de Argentina, un país que probó durante cuatro años «el regreso al mundo» que prometió el actual presidente, Mauricio Macri.

Igualmente en el marco geopolítico y regional, es probable que el mandatario que asuma delimitará las nuevas condiciones de la correlación de fuerzas en el continente sudamericano entre los dos campos de orientación política.

Además de elegir Presidente y Vicepresidente, los votantes seleccionarán a los 130 Diputados nacionales, mientras que en ocho provincias se elegirá a 24 representantes para el Senado.

UN REPASO AL ASPECTO ELECTORAL

Las pruebas de las Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) dieron pie a especulaciones sobre el resultado final de las urnas este 27 de octubre.

En ellas, la combinación de los candidatos Alberto Fernández y Cristina Fernández de Kirchner (CFK) por el Frente de Todos lideraron la contienda con el 47,66 % de los votos. Por Cambiemos, Mauricio Macri y su candidato para vicepresidente Miguel Ángel Pichetto, obtuvieron el 32,09 %.

El poco margen de indecisión política en Argentina (menos del 10 %) pudo sugerir la idea de que el resultado será favorable a los Fernández

Las encuestas para nada son conservadoras: los últimos sondeos de tres encuestas distintas elevan a la coalición del kirchnerismo 20 puntos por encima de su rival oficialista, rompiendo la brecha del 50%. Tomando estas referencias, no habría cabida a un balotaje.

También están los tratamientos narrativos que dan los medios internacionales para dar medida de las proyecciones electorales.

Bloomberg destaca el probable escenario favorable al candidato del peronismo. Dice el medio que «Fernández derrotó a Macri en una votación primaria» por lo que «casi todo el mundo en Argentina espera que lo haga de nuevo en las elecciones presidenciales oficiales».

Reuters, por su parte, entrevista al politólogo y consultor argentino Sergio Berenztein, quién sentencia que «las elecciones han terminado, sólo hay una pequeña posibilidad de sorpresa, pero es muy poco probable»

Previo a las elecciones presidenciales de 2015, las estudios de la consultora homónima fueron favorables al candidato de Cambiemos. La valoración fue modificada en 2018 y reflejada en las estadísticas: registró una reversión drástica en la opinión ciudadana sobre el mandato del presidente.

(La percepción positiva de Mauricio Macri cayó considerablemente en el periodo de campaña electoral)

«SI GANA MACRI EL DÓLAR BAJARÁ» Y OTRAS MEDIDAS DESESPERADAS DEL MACRISMO

Hacer un «carometro» (guiarse por las señas visibles) de las últimas intervenciones públicas de los candidatos también sirve para valorar las expectativas del domingo 27 de octubre.

Durante el primer debate nacional, Macri condujo sus esfuerzos a excusarse por la corrupción generalizada en su mandato y desviar el foco de atención a la «dictadura venezolana», a la vez presionaba a Fernández para que definiera una postura que lo dejara en zona de controversia.

La estrategia no funcionó para los espectadores que estaban más interesados en saber lo que pasó con las divisas fugadas de las arcas del Estado. Al menos 133 mil 313 millones de dólares se fugaron hasta junio, según el informe presentado por el Observatorio de la Deuda Externa de la Universidad Metropolitana para la Educación y el Trabajo (UMET).

En cambio, Alberto Fernández continuó con la maniobra de dejar que las promesas incumplidas del gobierno y sus fallas en la gestión hablaran por cuenta propia.

Fernández encaró al presidente con datos contundentes: «Entérese presidente, cuando termine el mandato va a haber dejado 5 millones de nuevos pobres», dijo.

Macri parece tener poca certeza de una victoria. En su cuenta Twitter publicó una serie de «recomendaciones» para el electorado que pone énfasis en «denunciar cualquier irregularidad», sin que esto trascendiera en los medios nacionales.

Miguel Ángel Pichetto lanzó una suerte de salvavidas: «No creo que el resultado esté cerrado. Si gana Macri el dólar bajará», probando el chantaje como último recurso de propaganda al cierre de la campaña electoral.

LO QUE DEJA EL GOBIERNO SALIENTE

Macri llegó al poder en 2015 aprovechándose de una coyuntura económica de recesión que marcó a toda la región, impactando a la clase media argentina.

El amigo de las élites hizo creer que el kirchnerismo era culpable de los problemas económicos, siendo que Estados Unidos, por intereses geopolíticos, ordenó a que actores financieros atacaran la moneda y bloquearan el financiamiento externo, deteriorando el cuadro nacional.

Mauricio Macri tuvo un periodo presidencial completo para experimentar con los argentinos el programa austericida del siglo XXI, dejando:

  • Inflación del 54,5 %, la más alta registrada desde 1991
  • 148 mil puestos de trabajos perdidos en el sector privado.
  • Devaluación de la moneda en un 500 %
  • 283,5 mil millones de dólares en deuda externa.
  • CaÍda del poder adquisitivo en 36 % desde 2015.
  • Aumento de la pobreza al 34,5 %.

En términos prácticos, la gestión de Macri fue coherente con el proyecto político al que respondía: se «abrió» al mundo globalizado siguiendo las viejas políticas del Consenso de Washington y trayendo de nuevo al FMI a definir la política fiscal y monetaria del país

Que estas medidas derivaran en el incremento de la pobreza a nivel general, solo demuestra que el presidente no hizo campaña para los argentinos sino para un grupo selecto de la población, que de preferencia fueron sectores desnacionalizado totalmente subordinados al sistema financiero.

Mauricio Macri pasa a ser el primer mandatario con el «hito» de endeudar a sus connacionales por 57 mil millones de dólares, el mayor préstamo que el FMI haya desembolsado para cualquier país en toda la historia.

El caldo de cultivo neoliberal pudo haber concluido en un estallido social similar en magnitud al que ocurrió en el Ecuador de Lenin Moreno y con expresiones de violencia cercanas a las de Chile. ¿Qué detuvo esta salida?

Después de las protestas contra las reformas al sistema de jubilaciones de 2017, cambian las señas a lo interno de la oposición peronista: sus dirigentes sociales y sindicales guiaron el descontento y las manifestaciones hacia la opción electoral, mientras dejaba aislado al macrismo.

EL ASUNTO FUNDAMENTAL: ¿EL FMI DEJARÁ GOBERNAR A ALBERTO FERNÁNDEZ?

Bloomberg advierte que el ascenso de Fernández «tiene a inversionistas y acreedores argentinos, entre ellos el Fondo Monetario Internacional, preparándose para la agitación».

Un signo de esta posición se encuentra en el anuncio de la recién nombrada presidenta del FMI, Cristalina Georgieva, al decidir «esperar el resultado de las elecciones para renegociar el acuerdo por 57 mil millones de dólares» con el gobierno que quede al mando.

Unas semanas antes, el director gerente interino, David Lipton, congeló la línea de crédito argumentando la «severa incertidumbre política y económica», esto incluyó un desembolso de 5 mil 400 millones que estaba pendiente de aprobación desde el 15 de septiembre.

Tomó la decisión a pesar de haberse reunido en Nueva York con el presidente Mauricio Macri, el ministro de Hacienda, Hernán Lacunza y el presidente del Banco Central, Guido Sandleris.

Nada de esto habría sucedido si la victoria de Macri fuese segura. Hasta agosto de 2019, el programa permitió la entrega de los fondos a la nación, aún cuando no cumplían con las metas del régimen financiero y el panorama de cesación en los pagos de la deuda era inminente.

(FMI confiesa que las relaciones con Argentina “van a tener que esperar” a los resultados electorales)

El cambio de conducta de los directivos es una respuesta al clima político que surgió con las PASO, cuando Alberto Fernández y CFK consolidaron la coalición como una opción real de cambio de autoridades en la administración argentina.

De la misma manera sucedió con la corrida bancaria días después de saberse los resultados de las primarias. Es un abrebocas que les envían las élites financieras a los Fernández, mientras se prepara para ocupar la bancada de la oposición.

El organismo financiero responde a sus acreedores, ¿qué podemos esperar entonces de su tutela en Argentina con los Fernández?

Además hay que poner en balanza las particularidades de la política exterior de la Administración Trump: unilateralidad y amenazas financieras si no consigue tratos preferenciales.

De proponer un reajuste de la deuda, el gabinete de Fernández tendrá que lidiar con ese impredecible negociador y los conflictos de intereses que puedan emerger.

A este complejo cuadro se añade lo que parece ser un modelo en construcción en Ecuador para impedir que surjan proyectos políticos con rasgos nacionales, tomando como ventaja el desarme de los instrumentos de integración regional que se consolidaron en la era de Chávez.

Fronteras afuera les espera un continente con gobiernos hostiles que se alinearán a los designios de Washington y unos pocos que maniobran contra las agresiones de Estados Unidos.

En este sentido, las alianzas diplomáticas con Bolivia y Venezuela serán fundamentales para ejercer un contrapeso político efectivo dentro de los organismos multilaterales.

La reelección de Evo Morales o las elecciones regionales en Colombia (a realizarse también el 27 de octubre) no reportan mayor grado de impredictibilidad acentuando la línea divisoria prestablecida entre la pugna de modelos políticos, y esto incluye la esperada reacción de la OEA y Estados Unidos contra el resultado electoral boliviano, donde se anuncia una campaña abierta de desestabilización política.

La República Oriental del Uruguay, hoy mismo en la encrucijada de la disputa (y que también se define el domingo, dentro de la misma temporada electoral) va a la par de Argentina en tanto que un viraje hacia la derecha impactaría significativamente en el ámbito diplomático, toda vez que una victoria del Partido Nacional llevaría al país al campo pro estadounidense y fondomonetarista.

Hasta ahora, la única certeza que se puede confirmar de antemano es que Alberto Fernández y su equipo político no asumirán una gestión en un contexto igual a los años 2007 al 2015 del kirchnerismo, que pudo enfrentar las imposiciones del FMI, apoyado en una plataforma de integración regional. El desafío es grande.

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